Carta de De la Maza a Patricio Navia. Participación Ciudadana.
Columna de P Navia sobre Participación Ciudadana 060506
Participación Ciudadana.
Señor Director:
En cierto modo era esperable que surgiera públicamente el discurso "anti-participación ciudadana" de Patricio Navia en su columna publicada en La Tercera el 6 de mayo. Es cierto que los avances reales han sido pocos durante los gobiernos de la concertación y que las resistencias entre los responsables políticos son fuertes. Pero también es verdad que la breve columna de Navia resume todos los prejuicios en pocas líneas y no se molesta mayormente en argumentar.
Confunde participación con "apedreo" de vitrinas; compara la democracia con la medicina; considera que la gestión participativa del presupuesto en Porto Alegre (y supongo que tambien en las otras 130 ciudadaes donde se aplica) es asunto de "idealistas romanticos"; se ilusiona con que en una democracia que funcione bien la gente no saldría a la calle con carteles; en fin, sentencia que viene la tempestad de la participación que puede terminar con la bonanza de la democracia representativa, si no se le pone atajo ya.
Lo curioso es que todas las medidas que el propio columnista propone para fortalecer la democracia representativa serían aplaudidas, sin reserva, por los partidarios de la democracia representatiova. Lejos de ser dos opuestos, de lo que se trata hoy es de adicionar una dimensión participativa a una democracia, que ha perdido vínculos con la ciudadanaía a la que debe representar.
No hay receta mágica en la participación, pero si hay campos de confluencia posibles entre políticas públicas y sociedad civil en una perspectiva de profundización democrática, que tiene como condición necesaria, pero no suficiente, el perfeccionamiento de la representación política. La participación debe expresarse institucionalmente, es decir, en criterios para la asignación de prioridades y recursos públicos. supone profundizar también la descentralización y nuevos instrumentos de gestión (territorial y participativa) vinculadas a ejecución y control ciudadano. A nivel local ya se está intentando, como lo prueban los cientos de iniciativas innovadoras que hemos detectado en los últimos años.
Gonzalo de la Maza, Investigador Universiad de Los Lagos.
La Tercera, Sábado 20 de mayo de 2006.-
Participación Ciudadana.
Señor Director:
En cierto modo era esperable que surgiera públicamente el discurso "anti-participación ciudadana" de Patricio Navia en su columna publicada en La Tercera el 6 de mayo. Es cierto que los avances reales han sido pocos durante los gobiernos de la concertación y que las resistencias entre los responsables políticos son fuertes. Pero también es verdad que la breve columna de Navia resume todos los prejuicios en pocas líneas y no se molesta mayormente en argumentar.
Confunde participación con "apedreo" de vitrinas; compara la democracia con la medicina; considera que la gestión participativa del presupuesto en Porto Alegre (y supongo que tambien en las otras 130 ciudadaes donde se aplica) es asunto de "idealistas romanticos"; se ilusiona con que en una democracia que funcione bien la gente no saldría a la calle con carteles; en fin, sentencia que viene la tempestad de la participación que puede terminar con la bonanza de la democracia representativa, si no se le pone atajo ya.
Lo curioso es que todas las medidas que el propio columnista propone para fortalecer la democracia representativa serían aplaudidas, sin reserva, por los partidarios de la democracia representatiova. Lejos de ser dos opuestos, de lo que se trata hoy es de adicionar una dimensión participativa a una democracia, que ha perdido vínculos con la ciudadanaía a la que debe representar.
No hay receta mágica en la participación, pero si hay campos de confluencia posibles entre políticas públicas y sociedad civil en una perspectiva de profundización democrática, que tiene como condición necesaria, pero no suficiente, el perfeccionamiento de la representación política. La participación debe expresarse institucionalmente, es decir, en criterios para la asignación de prioridades y recursos públicos. supone profundizar también la descentralización y nuevos instrumentos de gestión (territorial y participativa) vinculadas a ejecución y control ciudadano. A nivel local ya se está intentando, como lo prueban los cientos de iniciativas innovadoras que hemos detectado en los últimos años.
Gonzalo de la Maza, Investigador Universiad de Los Lagos.
La Tercera, Sábado 20 de mayo de 2006.-

