martes, 23 de mayo de 2006

Presupuestos participativos y promesas inconclusas

Eduardo Vergara Bolbarán (*)
Opinión, La Segunda, 230506

"Michelle Bachelet reiteró, durante su primera cuenta pública, su ‘compromiso más profundo con la descentralización, con los ciudadanos de regiones y comunas.’ Lamentablemente, y hasta el momento, el comprometerse no ha sido suficiente. Hoy, algunas regiones del país son todavía sectores segregados del poder de decidir, carentes de espacios democráticos desarrollados y marginados del crecimiento del cual el país se disfraza con orgullo… De la mano con la necesidad de elegir a nuestros líderes regionales de manera directa existen también otros métodos por los cuales la ciudadanía debe ejercer su inalienable derecho a participar y decidir”.

Aparentemente el compromiso del actual gobierno con la descentralización sigue en pie. Si bien hasta el momento la Concertacion no ha logrado llevar al país hacia una descentralización adecuada, Michelle Bachelet reiteró, durante su primera cuenta pública, su ‘compromiso más profundo con la descentralización, con los ciudadanos de regiones y comunas.’ Lamentablemente, y hasta el momento, el comprometerse no ha sido suficiente. Hoy, algunas regiones del país son todavía sectores segregados del poder de decidir, carentes de espacios democráticos desarrollados y marginados del crecimiento del cual el país se disfraza con orgullo. Porque ahí, donde se forja la cohesión del Chile que ambiciona la Concertacion, todavía los ciudadanos hacen su vida cotidiana ajenos a su derecho de participar en la elaboración de las políticas públicas que tanto les afectan.

De la mano con la necesidad de elegir a nuestros líderes regionales de manera directa existen también otros métodos por los cuales la ciudadanía debe ejercer su inalienable derecho a participar y decidir. Uno de ellos es la elaboración de presupuestos participativos en todas las municipalidades del país. Los presupuestos participativos son una práctica de gestión urbana en la cual los ciudadanos, a través de diferentes órganos y procesos, deciden en qué y cómo se gasta el dinero público. Estos generan nuevas vías de comunicación entre los gobiernos locales para así originar mayor eficiencia en la administración pública, para llegar a una redistribución igualitaria de los recursos y para desarrollar espacios participativos que fortalezcan las iniciativas ciudadanas.

A partir de los escritos de Marx hasta las ideas de los analistas más modernos de la sociedad, como Nohlen, la no participación es identificada como un factor de inmovilismo que genera clases segregadas y oprimidas. La participación ciudadana es un factor fundamental para el funcionamiento democrático y representativo de los gobiernos locales. Por medio de ésta, los diferentes actores que giran en torno a estos gobiernos, adquieren un grado de protagonismo en la formulación de políticas públicas que les afectan, transformándose en una poderosa herramienta de poder, que les entrega una nueva forma de influenciar de manera directa en la planificación de su vida.

Desde Porto Alegre en Brasil hasta las exitosas experiencias de Sevilla y Córdoba en España, los presupuestos participativos han entregado a sus ciudadanos nuevas instancias de participación en las decisiones que les atañen y nuevos espacios para el desarrollo de comunidades más democráticas. En otras palabras, están cumpliendo con el anhelo de Tocqueville de hacer del municipio una escuela de la democracia.

Al mismo tiempo en Chile han tomado lugar similares experiencias en municipios como Cerro Navia y Talca. Sin embargo, los presupuestos participativos se deben transformar en una práctica que se extienda a todos los rincones del país. Pero para que la participación ciudadana se amplíe e iniciativas como los presupuestos participativos sean exitosas, es necesario crear los mecanismos por medio de los cuales se permita un verdadero intercambio entre la sociedad civil y el poder establecido. Esto se transforma en un doble compromiso que debe ser llevado adelante gracias a la acción compartida de los diferentes actores que giran en torno a los gobiernos locales. Mientras la participación requiere que el sector público se abra, genere información y establezca espacios y mecanismos que acojan las preocupaciones, necesidades y propuestas provenientes de la ciudadanía, estas instancias de participación también exigen la presencia de una ciudadanía que se involucre en los asuntos públicos de manera activa y responsable.

La descentralización política y la ampliación de los espacios de participación son pasos fundamentales para que Chile llegue a ser una sociedad moderna en el 2010. El modelo centralista y el fuerte presidencialismo son prácticas agotadas que no están acordes a las metas del país. Un crecimiento más equitativo solo se lograra devolviendo atribuciones a las regiones y entregando a la ciudadanía no solo el poder de decidir de mayor manera sobre sus propias vidas, sino que también, herramientas para forjar una ciudadanía con fundamentos cívicos fuertes y herramientas de participación efectivas. En Chile todos tenemos derecho a participar en la elaboración de los presupuestos públicos y actuar de manera directa en la toma de decisiones de que y como gastamos los recursos que a todos nos pertenecen.

*Cientista Político University of Pórtland, EEUU
Estudiante Master en Ciencia Política, California State University Long Beach
Investigador Visitante, Instituto de Iberoamérica y Portugal, Universidad de Salamanca
eduardo@ooz.net

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