martes, 11 de mayo de 2010

PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA GESTIÓN PÚBLICA: LOS DESAFÍOS POLÍTICOS.
Silvana Maria Pintaudi. Universidade Estadual Paulista – UNESP. E- mail: observa@rc.unesp.br

(Resumen)

La participación ciudadana en el poder local presupone distribución de poder entre todos los integrantes de una comunidad. Desde luego, esto implica un problema político porque sociedad y estado tienen objetivos contradictorios en lo que respecta al poder. Y hay grados de subordinación al estado muy distintos entre miembros de una comunidad local. Por otra parte, la industria cultural también sujeta a la sociedad, causando grados muy diversos de dependencia.

Cuando la participación ciudadana es un efectivo instrumento de emancipación de la sociedad, al mismo tiempo, deja de ser funcional al estado. Tomando esto en cuenta y todo el potencial que existe en este instrumento de gestión pública, debemos comprender mejor sus límites y capacidades para no perder sus posibilidades de contribuir para la construcción de espacios urbanos más generosos para la reproducción de la vida humana.

 


 

Citizen’s participation and public administration: a political challenge (Abstract)

Citizens’ participation in the local administration supposes distribution of power among all members of a community. Such circumstance involves a political problem, because society and state have different aims when power is in discussion. State subordinates all members of a community in different ranks. In addition, the cultural industry submits society, bringing about very different ways of dependency.

When citizens’ participation is a true tool for society’s emancipation, it is no longer useful to the state. Taking this fact in consideration and all potential power of this tool in the public administration, we need a better comprehension of the limits and capacities in order not to waist theirs potential contribution for the construction of better urban spaces for human occupation.

Key-words: Citizens’ participation, public administration, public policies, local power, urban space.


 Introducción

En Brasil, desde los años 80s, se vienen desarrollando nuevas formas de gestión pública a través de la participación ciudadana. Las experiencias son innumeras y ya es posible hacer balances que indiquen lo que se ha logrado en concreto y que permitan reflexionar sobre las transformaciones que han provocado en la vida y en el espacio urbanos  por la vía de la llamada democracia participativa.

 La legislación brasileña, y particularmente con la promulgación del Estatuto de la Ciudad (Ley Federal no 10.257 de 10/07/2001),  se cuenta, entre los instrumentos de gestión, con órganos colegiados de política urbana; además, la referida ley determina que, en los municipios, la gestión del presupuesto sea participativa a través de debates, consultas y audiencias públicas.

 En este país, todo esto ha sido el resultado visible de un grande esfuerzo por parte de movimientos sociales y luchas políticas por condiciones de vida dignas y participación ciudadana. Hay una extensa bibliografía sobre el tema y las experiencias vividas, de artículos a libros enteros, narrando y discutiendo las posibilidades de la gestión democrática a través de consejos gestores públicos (hemos indicado algunos en la bibliografía). La experiencia brasileña ha ultrapasado fronteras y ha nutrido como también se nutrió de contribuciones extranjeras, interesadas en la temática. Pero hay que ser destacado un primer punto: aunque tengamos en Brasil una Ley Federal, resultado de muchos embates políticos, que abre grandes posibilidades de renovación en la gestión pública de carácter democrático y participativo, esto no es de ninguna manera generalizado en el territorio nacional. Como no lo es en otros países. En varias oportunidades hemos podido constatar que en estos temas hay municipios que, en algunos momentos,  tienen un papel destacado, están representados en reuniones de intercambio de experiencias nacionales e internacionales sobre el quehacer democrático, pero pasado un tiempo y con cambios políticos en el poder local, hay una ruptura, una falta de continuidad y la participación ciudadana como que se pierde. Por otra parte se verifica que hay una propensión de los bancos internacionales que disponen de recursos “para financiar el desarrollo” en dirigir tales recursos para locales donde hay consejos locales de ciudadanos que cuiden de controlar los presupuestos, por ejemplo. Se presenta aquí una contradicción. Promover el desarrollo en países, o regiones, donde hay carencias de todas las ordenes, desde las más básicas, no es lucrativo a corto plazo y ‘talvez’ lo sea largo plazo; por esto mismo es una tarea de estado. Pero muchos estados, como Brasil, deben recurrir a bancos externos para financiar este desarrollo y esto compromete parte importante de su producto interno. El hecho de que los bancos deán atención a la existencia de gestiones locales democráticas y participativas para liberar préstamos parece indicar que el ojo del ciudadano ayuda a cuidar y reproducir el capital. Y aquí nos preguntamos: ¿la participación ciudadana en la gestión pública es emancipatoria?

 Como apoyo a la presente reflexión utilizaremos como referencia un instrumento de gestión pública con participación ciudadana, la denominada Conferencia de la Ciudad. Trataremos de un caso concreto, la 1a. Conferencia de la Ciudad, que se desarrolló en Río Claro (municipio del Estado de São Paulo, Brasil), a fines del año 2000, la cual tuvimos la oportunidad de seguir de cerca, desde su concepción hasta sus resultados.

En un primer momento profundizaremos la problemática sobre el tema, seguida de la descripción analítica del instrumento y, a continuación, nuestras consideraciones críticas.

 El tema y la problemática

 La participación ciudadana en el poder local presupone distribución de poder entre todos los integrantes de una comunidad, lo que implica un problema político porque sociedad y estado tienen objetivos contradictorios en lo que respecta al poder. Además existen grados de subordinación al estado muy distintos entre miembros de una misma comunidad local. Examinemos estas cuestiones.

 Un primer punto a destacar es que, en los últimos 25 años, hemos visto un cambio en el rol de los gobiernos locales, por lo menos es lo que se puede identificar en algunos municipios brasileños, que pasaron de una fuerte centralización de poder junto al gobierno federal hacia un papel más protagónico. Esta conquista política ha costado y está costando mucho esfuerzo por parte de los gobiernos locales, particularmente de aquellos que quieren desarrollar políticas públicas contemplando soluciones que consideren perspectivas de libertad, igualdad y solidariedad. Son muchas las carencias y pocos los recursos, que muchas veces ni llegan a los necesitados. Esta situación de penuria, a nuestro juicio, facilita en parte la idea de llamar a los ciudadanos para compartir las decisiones.

 A toda esta nueva forma de gestión pública se denomina de “democracia participativa”, distinta de la “democracia representativa” por el hecho de ampliar las bases de discusión en la toma de decisiones, a través de la consulta a la sociedad civil, organizada en consejos y/o entidades de representación popular. Pero la llamada “democracia participativa” también tiene sus limitaciones, pues si de un lado ni siempre las personas se disponen a participar, de otro implica la existencia de un Estado que, además de reconocer los derechos de sus ciudadanos, divide con ellos el poder de establecer criterios para el establecimiento de políticas públicas. Además, las distinciones hechas por los autores entorno de la democracia ha hecho proliferar epítetos para esta palabra. En realidad se tratan de especificaciones alrededor del tema de la democracia que ha llevado distintos autores a elaborar topologías sobre las innumeras formas de regimenes democráticos[i][i].

 

Pero sea cual sea el nombre de la democracia, según Sartori (2001, p.108), el problema siempre ha sido la manera y en que medida se traspasa el poder del pueblo hacia la cúpula del sistema de poder constituido cuando afirma que “una cosa es la titularidad, y otra cosa totalmente distinta es el ejercicio del poder. El pueblo soberano es titular del poder. Pero, ¿de que manera el mismo pueblo se torna también capacitado para ejercer el poder?”

 En el caso de la forma de gobierno llamada “democracia participativa”, el Estado además de reconocer los derechos del ciudadano divide con ellos el poder de establecer criterios para las políticas públicas. Todo esto presupone ciudadanos informados y actuantes con influencia en la formulación y acompañamiento de políticas acordadas en conjunto, poder público y sociedad civil. Para que todo esto funcione más o menos bien, el poder público debe ser completamente transparente, informando todas sus acciones. Sabemos que esto no es así tan fácil en la practica, mismo porque la educación, o mejor dicho, el sistema educacional no está preocupado con la formación del ciudadano y los medios de comunicación informan según intereses los más diversos.  Es necesario cuestionar entonces, junto con Sartori, de que manera el pueblo está capacitado para ejercer el poder. Este autor afirma que es necesario considerar la noción de opinión pública y la cuestión de la información.

 Si estamos de acuerdo con Sartori cuando escribe que “uma opinião é dita pública não só porque pertence ao público, mas também porque envolve a res publica, a coisa pública, quer dizer, assuntos que são de natureza pública: o interesse geral, o bem comum, os problemas coletivos”, estamos también delante un problema todavía más serio que es el de la autonomía. ¿En que términos la opinión pública  puede ser considerada autónoma cuando la industria cultural sujeta a la sociedad, causando grados muy diversos de dependencia? La opinión ya no se hace por el público sino que apenas en el público, lo que no es decir lo mismo. Para Sartori (2001, p.52),  opinión pública es saber no ciencia y la opinión como convicción se torna creencia.

 Cuando tratamos de estudiar las nuevas formas de gestión con la participación ciudadana, es necesario tener en cuenta la formación de la opinión. Mismo porque si por parte del gobierno hay disposición de trasmitir la información, los media ni siempre están dispuestos a hacerlo porque representan intereses particulares. Y cuando se trata de intereses privados que además comandan los media es muy difícil que prevalezca el interés público.

 Otra cosa a considerar es la conformación de la sociedad actual, tal como se presenta en este momento de globalización. Para algunos autores (Baudrillard, Canetti, Sloterdjik, entre otros), no estamos más delante de la sociedad sino que de la masa. Baudrillard (1993), para quienes este termino no es un concepto, sino que una noción fluida, escribió que

 a massa é característica da nossa modernidade, na qualidade de fenômeno altamente implosivo, irredutível a qualquer prática e teoria tradicionais, talvez mesmo irredutível a qualquer prática e a qualquer teoria simplesmente (p. 9-10.)

 A massa é sem atributo, sem predicado, sem qualidade, sem referência. Aí está sua definição, ou sua indefinição radical (...) a massa é o que resta quando se esqueceu tudo do social (p.12).

 

Sloterdijk (2002), llama la atención, entre otras cosas, para el hecho de que el desarrollo de nuevas tecnologías ha permitido que la masa sea masa sin verse, o sea sin juntarse en un determinado sitio (p.20). Y la televisión para esto es el instrumento perfecto, que sujeta a todos los individuos separadamente, pero les trasmite la idea de estar junto, participar, estar reunidos. Además,

 a massa não reunida e não reunível na sociedade pós-moderna (sic)[ii][ii] não possui mais, por essa razão um sentimento de corpo e espaços próprios; ela não se vê mais confluir e agir, não sente mais sua natureza pulsante; não produz mais um grito conjunto (p. 21). (...) A massa pós-moderna é massa sem potencial, uma soma de microanarquias e solidões que mal lembra o tempo em que – incitada e conscientizada pelos seus porta-vozes e secretários-gerais – deveria e queria fazer história como coletivo prenhe de expressão (p.22).

 Ante todo lo esto, podemos evaluar cuanto es difícil y insondable el ejercicio del poder por el pueblo, porque comprender y defender el interés público, de la mayoría, cuando no existe más un sprit de corps es muy difícil. La masa es informada por los media, particularmente la TV, lo que resulta en una opinión en el pueblo y no del pueblo, según las consideraciones de Sartori.

 El poder local en la actualidad está muy frágil, aunque haya todo un discurso y mismo acciones que traten de demostrar lo contrario. Es necesario acordarnos también que este poder está basado ‘y vive de’ un territorio y en un tiempo determinado. En Brasil, en los municipios, se tiene que elegir alcaldes y ediles a cada cuatro años, con derecho a una reelección consecutiva. En este período determinado, los gobernantes tienen que (co)responder a las demandas y presiones colectivas locales, sea de un grupo social o de muchos. No pasa lo mismo con los que tienen el poder financiero. Según ha destacado Harvey (2004, p.32), ellos responden a grupos pero en espacio y tiempo continuos, lo que es muy distinto.

 Es con estas bases que podemos pensar la participación ciudadana,  por lo menos en Brasil.

 El instrumento de gestión

 Analizaremos un instrumento de gestión pública municipal, que ha demandado una consulta a la población y ha sido experimentado en una ciudad mediana brasileña con aproximadamente 180.000 habitantes. Tal instrumento fue construido para discutir, con los habitantes del municipio, el plan de gobierno presentado como propuesta por  el candidato electo para el período 2001-2004. Destacamos que el referido candidato era entonces alcalde (1997-2000) y esto ha permitido un preparo de la ciudadanía en lo que respecta a participación en consejos en un primer período. Es necesario decir que en el periodo electoral, cuando los candidatos están en los comicios, es muy difícil que se discutan programas o planes de gobierno, y  considerábamos que esta ausencia dificultaba el compromiso entre electores y elegidos para ejecutar una acción en común, saber esperar el momento oportuno de hacerla, en fin, no apenas solicitar sino que también saber sobre los tramites necesarios, los recursos financieros y humanos que se tienen que poner en marcha para una determinada acción. La equipe de gobierno de aquel momento entendía muy ristrita la existencia de consejos temáticos y que era necesario ampliar el debate, articulando mejor la participación ciudadana. Los consejos son reconocidos por ordenamiento jurídico del Estado lo que es esencial para que la participación sea formalmente reconocida y sus sugerencias puedan ser sometidas al poder legislativo local, regional o nacional (Pintaudi, 2003, p.173).

 Tomando como base los grandes rasgos del programa de gobierno formulado para el debate electoral que, como adelantamos, nunca se concretiza, una equipe integrada por secretarios y directores (cerca de ocho personas del gobierno) empezó a preparar una Conferencia Municipal inicio de octubre del 2000 (al día siguiente de la elección) y que tuvo lugar en noviembre del mismo año en la ciudad de Rio Claro, Estado de São Paulo. Los temas del programa Rio Claro, Cidade Viva eran: seguridad, trabajo, familia, medio ambiente y, finalmente, comunicación y transportes. Las metas del programa tenían como misión: la vida de calidad; como visón: el trabajo intersectorial; como valores: vida, trabajo familia, medio ambiente e integración; y como meta final: vida de calidad para 100% de sus habitantes. En relación con el programa desarrollado en los cuatro años anteriores, este programa proponía la continuidad del trabajo iniciado entre los años 1997 y 2000 que ya ofrecía mejores servicios a los munícipes, había restablecido la credibilidad en la municipalidad, estimulaba el trabajo intersectorial e impulsara la participación popular a través de los consejos municipales temáticos[iii][iii]. Para alcanzar los objetivos se entendía como necesaria una política organizacional, comprendiendo modernización de la receta pública y de la administración, como también mejor organización de la sociedad civil, para dar apoyo a políticas sociales, culturales y económicas del municipio.

 Cada uno de los temas ha merecido un tratamiento específico y coordinado entre todas las secretarías de gobierno para promover la mejor integración del trabajo. Para que se pueda conocer con más detalle, había un enunciado acompañando cada tema de la Conferencia que fueron los siguientes: Seguridad, Trabajo y desarrollo económico, Familia, Medio Ambiente, e Integración y Comunicación para el Desarrollo. La programación era desarrollada en la noche (entre las 19,00 y las 23 horas), dos veces por semana, en días diferentes. Hubo un total de 7 reuniones.

 Fueron invitadas todas las entidades reconocidas en la ciudad y cada una tenía la posibilidad de inscribir hasta 3 representantes con derecho a voto. Era facultada la entrada de cualquiera con derecho a manifestación, pero el voto era limitado a 3 por entidad. Estuvieron representadas 347 entidades y los participantes llegaron a 1.036 inscritos.

 Cada reunión era precedida por un resumen presentado por el alcalde de lo que se había sido realizado hasta la fecha en el tema, que era seguido de una reunión de los participantes agrupados en sub-temas, cual sean:

 Seguridad: salud, transito y trasporte, defensa civil, seguridad, legislación.

 Trabajo y desarrollo económico: legislación e incentivos fiscales, asociaciones y cooperativas, agrobusiness, expansión industrial e infraestructura, generación de empleo y renta, turismo y comércio.

Familia: atención social, organización local y participación comunitaria, salud de la familia, sport, cultura y ocio, habitación de interés social, educación.

 Medio ambiente: planeamiento y legislación ambiental, educación ambiental, residuos sólidos urbanos, gestión de recursos hídricos, áreas verdes.

 Integración y comunicación para el desarrollo: características socio-culturales para la integración, turismo y relaciones comerciales, integración y comunicación, circulación e infraestructura.

 Cada inscrito, al ingresar al local de la conferencia, en el momento que firmaba su presencia, elegía un sub-tema para discutir en un grupo menor y poder profundizarlo después que el alcalde presentaba el tema de la reunión. Al término de las discusiones en grupo, se realizaba una reunión plenaria final donde eran anunciadas, por grupo, todas las propuestas que habían sido consideradas. Todas las propuestas indicadas fueron después publicadas en un libreto para la votación final, lo que ocurrió en reuniones especiales, a fines de noviembre y principio de diciembre.

 Para que todo esto se desarrollase, el grupo de coordinación de la Conferencia hizo un reglamento interno para el funcionamiento de los trabajos, que fue entregado a cada participante. Se hizo también una guía para el trabajo en grupo, que a su vez contaba con un coordinador, dos relatores, dos asistentes y dos miembros del equipo de apoyo (todos de la municipalidad – no hubo contratación de servicios especializados). Cada una de las personas recibía también un formulario donde debía presentar la propuesta por escrito (para las personas que presentaban alguna dificultad para escribir estaban los miembros del equipo de apoyo para hacerlo por ellos). Todas las propuestas eran leídas en el grupo, discutidas y aprobado o no su seguimiento para la plenaria. El resultado final fueron 1504 propuestas escritas. Al finalizar el último tema, varios equipos de integrantes del gobierno compatibilizaron las propuestas, porque algunas se complementaban entre si, o entonces eran iguales pero de iniciativas surgidas en diferentes grupos, otras eran nuevas y para la votación final era necesario un documento coherente. El resultado fueron 451 propuestas, de las cuales 104 ya se constituían en obras y servicios que ya eran ejecutados y debían continuar, 141 formaban parte de la propuesta de gobierno y 206 eran nuevas propuestas de acciones.

 Después de las dos reuniones de votación lo aprobado fue incorporado al Plan Plurianual[iv][iv] que, por ley, debe ser presentado a cada 4 años por el gobierno municipal elegido y ser analizado y aprobado por los Ediles o Concejales elegidos.

 Aunque pese todo el trabajo de infraestructura que implica una Conferencia como esta, hemos evaluado que es una herramienta de gestión factible desde el punto de vista de su ejecución material. La organización de la Conferencia debe merecer mucho cuidado y un planeamiento minucioso para que el resultado pueda emerger.

Ahora veamos a que resultados, desde el punto de vista del contenido de la participación ciudadana hemos llegado. La preocupación quedó demostrada como siendo la vida cotidiana. El trabajo, la salud, la educación, seguridad pública, el medio ambiente, fueron temas muy concurridos. Ya los temas que tenían que ver con la integración del municipio en redes, o desarrollo regional, tuvieron un público más limitado, generalmente el directamente afectado por estos temas. La reproducción de la vida, particularmente en la ciudad, pero no exclusivamente, se ha constituido en la centralidad del contenido de la Conferencia. Además el hecho del encuentro de las personas para discutir su futuro, su utopía, aunque con límites muy cercanos, se constituyo en un momento  político impar, que nos ha marcado a todos lo que hemos estado presentes, particularmente los que estaban ocupando los cargos políticos.

 Esto se ha repetido con el doble de personas en la II Conferencia de la Ciudad en el 2002. Ya no con los mismos temas, sino que para rendir cuentas de lo que habíamos programado en 2000 y discutir sobre el espacio democrático, como podríamos mejorarlo. Los participantes  han tomado como un nuevo espacio para demandas, para nuevos programas y hemos percibido que todavía no habíamos logrado cambiar la cultura local en cuanto a la participación ciudadana. El hecho de recibir todo como si fuera un regalo del Estado o un deber del Estado o, aún más, un regalo personal del alcalde de quienes se torna un deudor eterno, es todavía muy fuerte entre la gente. Hay una mezcla muy grande entre lo público y lo privado no solo entre la gente, pero, lo que es peor, entre los políticos y esto sin duda no es un buen ejemplo para los ciudadanos.

 Otros resultados que estaban entre los objetivos de la aplicación de este instrumento y que constatamos fueron, entre otros, una mayor exigencia y mejor control de acciones públicas, una mejor eficacia en la avocación de recursos humanos y/o financieros, una equidad mayor en la distribución de recursos públicos. Pero no es suficiente para despertar y mantener una consciencia sobre o que é público. Es cierto que todo esto hace parte de un proceso, que es lento, pero hay situaciones que amenazan la continuidad de estos espacios de participación ciudadana. Si, por un lado, cuando la participación ciudadana es efectivamente emancipatoria para algunos sectores de la sociedad, por otro puede que esto no sea funcional al Estado, o sea, no sirve al programa político ganador de las elecciones que puede defender intereses de otros sectores.

 Hemos constatado en la aplicación de este instrumento de gestión, de formulación de políticas públicas y su acompañamiento, que en el caso de Río Claro, no fuera la voluntad política de hacerlo realidad por parte de los integrantes del gobierno, de abrir los espacios para el debate público de la gestión, esto no hubiera ocurrido.

 Procuramos demostrar y evaluar la factibilidad de este instrumento, tal como fue concebido por integrantes de la equipe de gobierno,  como también su alcance en el ámbito de políticas públicas.

 

A manera de conclusión

 La Conferencia ha sido un momento de encuentro para la organización de la vida colectiva. De esto ha resultado que ¿el pueblo haya ejercido el poder? como lo destacamos a principio en una referencia a Sartori. Algunas consideraciones son necesarias.

 La Conferencia de la Ciudad ha sido concebido como un instrumento con significado de una mirada hacia el futuro por parte de los integrantes del gobierno de Río Claro. El Plano Plurianual dio la forma para concretar lo que no pasaba de voluntad. Arendt (2002, p. 246) escribió que en el momento en que orientamos nuestro espíritu hacia el futuro, ya no nos conciernen los “objetos”, sino proyectos; y entonces ya nos es importante que éstos se hayan formado de modo espontáneo o como reacciones anticipadas a circunstancias futuras. Y así como el pasado se presenta siempre ante el espíritu con los rasgos de la certeza, lo propio del futuro es su incertidumbre primordial, con independencia del grado de probabilidad que la predicción pueda alcanzar. Como hemos constatado los “proyectos” estaban muy cerca de la vida cotidiana y de la satisfacción de necesidades, como puestos de trabajo (por lo tanto, en limites muy próximos de la imposibilidad de reproducción), consideramos que con una ciudadanía  que todavía espera por favores del poder, no se puede establecer un diálogo coherente, que vaya en el sentido de la emancipación social. Además no se trataban de proyectos a mediano y largo plazos sino que, en su mayoría,  a corto plazo, lo que deja al ejecutivo, por mejor que sea su intención, poco margen para poder actuar.

 Por otra parte, aunque siga siendo un importante instrumento de gestión, es necesario que tenga una trascendencia mayor que las simples demandas de reproducción inmediata de la vida. Hay que proponerse a un tiempo más largo, a ser efectivamente el momento de concepción de un proyecto de futuro para que tenga efectividad como instrumento de gestión. Lo que está en el plano de la simple reproducción de la vida, se encuentra en un plan demasiado banal, que es visto mucho más desde el punto de vista individual que colectivo.

 Cuando la participación ciudadana es un efectivo instrumento de emancipación de la sociedad, al mismo tiempo, deja de ser funcional al estado. Tomando esto en cuenta y todo el potencial que existe en este instrumento de gestión pública, debemos comprender mejor sus límites y capacidades para no perder sus posibilidades de contribuir para la construcción de espacios urbanos más generosos para la reproducción de la vida humana.

 

Notas


[i][i] Sobre este asunto ver Norberto Bobbio, O futuro da democracia. São Paulo: Paz e Terra, 2000, 9a ed.

[ii][ii] No trataremos aquí del concepto de modernidad, ni de post modernidad que los autores usan para designar la sociedad actual porque seria desviarnos del asunto.

 [iii][iii] En total hubieron  21 consejos funcionando en Rio Claro entre los años 1997 y 2004.

 [iv][iv] El Estatuto da Cidade (ley federal n.o 10.257, del 10 de julio de 2001), en su capítulo IV, propone la consulta pública entre los instrumentos pasibles de utilización para una gestión democrática de la ciudad. La construcción del Plan Plurianual del Municipio, que es instrumento de Planeamiento Municipal tiene como condición obligatoria  la consulta de la población para que los Concejales o Ediles elegidos puedan votarlo.

 

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© Copyright Silvana Maria Pintaudi, 2005

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Ficha bibliográfica:

PINTAUDI, S. Participación Ciudadana en la Gestión Pública: los desafíos políticos. Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 2005, vol. IX, núm. 194 (102). <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-194-102.htm> [ISSN: 1138-9788]

 

 


Tags: PARTICIPACIÓN CIUDADANA, GESTIÓN PÚBLICA, politicas publicas, poder local, espacio urbano, democracia, politica

Publicado por juancatepillan @ 13:06  | Art. 2005
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