Mi?rcoles, 19 de enero de 2011

1.-? ?Por qu? gritan los magall?nicos?, por Claudia Urz?a
Jan. 12 , 2011?
http://latercera.com/iphone/blogDetalle/4028162b2c3cb54e012d7a10ded137ed.html
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2.- Atrapado en la Patagonia. Jan. 13 , 2011
http://latercera.com/iphone/blogDetalle/4028162b2c3cb54e012d7f31e8fc40d7.html

3. La crisis que desat? el "Puntarenazo". Blanca Arthur. Viernes 14 de enero de 2011, 5:00 AM Pol??tica

http://www.df.cl/la-crisis-que-desato-el-puntarenazo/prontus_df/2011-01-13/222902.html

4.- Deficiencias en capacidad de an?lisis pol?tico del gobierno
La de Magallanes es el m?s reciente ejemplo de una crisis agravada por los problemas del Ejecutivo para calibrar los efectos de las medidas que impulsa.
http://www.latercera.com/noticia/opinion/editorial/2011/01/894-337752-9-deficiencias-en-capacidad-de-analisis-politico-del-gobierno.shtml
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5.- Caudillos de Magallanes disputan liderazgo del movimiento ciudadano
El diputado Marinovic y el senador Bianchi cuestionaron duramente las gestiones del alcalde Mimica en la crisis. http://diario.latercera.com/2011/01/13/01/contenido/pais/31-55938-9-caudillos-de-magallanes-disputan-liderazgo-del-movimiento-ciudadano.shtml

6.- WIKIPEDIA. Protestas en Magallanes de 2011

http://es.wikipedia.org/wiki/Protestas_en_Magallanes_de_2011

7.- fotos y videos protestas

fotos

http://www.elpinguino.com/p/paro2011.php

http://www.laprensaaustral.cl/lpa/Protesta/protesta.asp

videos

?http://www.youtube.com/watch?v=ilXqg_s_GF8&

http://www.youtube.com/watch?v=SEHTZr0sUsk&

http://www.youtube.com/watch?v=6LDl1zhCSZk

http://www.youtube.com/watch?v=PDkzJ_uyxFY&NR=1

?8. Eric Eduardo Palma, profesor U. de Chile.
LECCIONES PARA EL PAIS AL T?RMINO DEL PRIMER ACTO DE LA MOVILIZACION DE PUNTA ARENAS

http://www.radiopolar.com/noticia_42778.html?

9. 20 de Enero de 2011 El Ministro y las sesenta viejas

avatar? Carlos Parker? x embajador y ex director de Coordinaci?n Regional del Minrel

http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/01/20/el-ministro-y-las-sesenta-viejas/?

10.- VIDEOS DE MAGALLANES
ORACION POR MAGALLANES, en youtube
HIMNO A PUNTA ARENAS
puntarenazo 1
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ENSAYO.
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12.- El paro de Magallanes: Lecciones de participaci?n pol?tica
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13.- UN CHILENO PERDIDO EN MAGALLANES

Tras una espl?ndida y tranquila expedici?n, un reportero de Domingo lleg? a Puerto Natales justo en los d?as del "puntarenazo" y qued? varado.
http://www.radiopolar.com/noticia_42864.html

Por Marcelo Ib??ez Campos, desde Puerto Natales.

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A Puerto Natales llegu? un d?a antes de la tormenta. El d?a en que los diarios magall?nicos y el viento feroz que azota la regi?n -ese viento que ac? desgarra las banderas, obliga a los ?rboles a crecer oblicuos y convierte la lluvia en un bombardeo horizontal que picotea la cara- esparc?an la noticia de un paro regional inminente.

Reci?n doce d?as despu?s de mi llegada (el doble de la estad?a que ten?a planeada) logr? salir en un Boeing 737 de la FACh que alguna vez llev? ayuda humanitaria a Hait?. Un avi?n cargado de turistas que, como yo, quedaron varados en Puerto Natales. "Atrapados" en medio de caminos cortados. Rodeados de una escenograf?a natural que sobrecoge, donde el viento y el mar se baten a duelo y las monta?as asemejan el filo de un piolet que apu?ala al cielo.

Entre medio fui feliz, infeliz, quise quedarme y huir. Por momentos odi? a los magall?nicos, al Gobierno, a las empresas de gas, y tuve la triste sensaci?n de ser un extranjero en mi propio pa?s. Supe lo que era ser magall?nico, estar aislado y sentirse abandonado por un pa?s distante al que parec?a no importarle lo que pasaba all? lejos: una regi?n completa con sus accesos terrestres tomados, que para la televisi?n ten?a la misma importancia que una revuelta en T?nez.

En la primera mitad del viaje -la que estaba planeada- cruc? en kayak fiordos de ensue?o y escal? paredes de hielo. Vi bloques del tama?o de una casa desprenderse de los ventisqueros, camin? encordado por filos glaciares y aprend? que cuando el viento sopla realmente fuerte, seguir remando es la ?nica manera de mantenerse a flote. Que cuando el vendaval sopla con furia, refugiarse detr?s de una roca no es se?al de debilidad sino de prudencia.

Y el viento sopl? con fuerza en los caminos, azuzando las llamas de neum?ticos ardientes que iluminaban la Tierra del Fuego.

Lo anunci? la se?al que revivi? los celulares mientras cruz?bamos el impredecible oleaje del Golfo Montt. Y lo reafirmaron las bolsas de basura negras que colgaban de cada reja en Puerto Natales, acompa?ando a esa bandera que ac? flamea en todas las casas. Esa hermosa bandera azul y amarillo que se estampa en cada mochila, chaqueta de polar y cartel de edificios fiscales. La bandera de "la Rep?blica Independiente de Magallanes", como les gusta decir. La se?al de que el paro hab?a comenzado.

Fue al son de una banda de cumbias que tocaba en medio de un piquete de manifestantes -los mismos que detuvieran el auto en el que trat? de llegar al aeropuerto de Punta Arenas- que aprend? lo que es un "chulengo": un tambor con bisagras en la mitad, coronado por una chimenea de lata. Una parrilla austral que parece barquito manicero y que permite asar carne bajo la lluvia.

Fue comiendo salchichas a la orilla de un camino bloqueado y rodeado de familias natalinas que aprend? un dicho que muchos en la zona repiten: "Ac? es mejor tener amigos que plata". Pero el primer d?a de paro yo no conoc?a a nadie. Entonces, empapado por la lluvia, record? las palabras de Yvon Chouinard, fundador de la marca de ropa outdoor Patagonia: "No es una aventura hasta que algo sale mal".

En la segunda mitad de la aventura -la que viv? por obligaci?n- vi a familias que no alcanzaron a cruzar el bloqueo, esperando en buses que quedaron atascados en los caminos. A ancianos que dieron vida a este pueblo resistir las inclemencias del tiempo y la pol?tica junto a sus nietos, enfundados en chalecos de lana pura y parkas que se pasan de agua en segundos. Vi a representantes de las dos polic?as chilenas pidiendo permiso para pasar las barricadas. A camioneros y taxistas tomando mate. A pescadores vociferando que ac? no pasaba nadie. A otros intentando convencerlos de que dejaran pasar a los natalinos que iban al hospital de Punta Arenas, 250 kil?metros m?s all?. El lugar al que la mayor?a de los turistas varados ansiaba llegar.

Aprend? que los magall?nicos pueden ser tan fuertes y tozudos como un bagual, y tener un coraz?n tan generosamente amplio como la pampa. Ejemplo de ello fue don ?lex, que me ofreci? hospedaje gratis en su casa, luego de llevarme de vuelta a Natales en el auto de su amigo Chino, a pesar de ser yo un desconocido nortino perdido bajo la lluvia.

Fue en su casa donde aprend? con sorpresa que al interior de los hogares magall?nicos uno puede sentirse en el tr?pico, aunque afuera el cielo se est? cayendo rabioso y delicuescente gracias a sus estufas a gas. Entonces los d?as comenzaron a desfilar uno tras otro, como un eterno deja v?. Y tuve la sensaci?n de estar atascado sin que pasara mucho, cuando en realidad ahora caigo en la cuenta que pasaron demasiadas cosas.
GRINGOS DON'T GO HOME

El segundo d?a de paro camin? como un zombie hambriento por las desoladas calles de Natales, cruz?ndome con otros zombies de mochila al hombro como ?nica compa??a. El tercer d?a varado en Natales, cuando el paro se hizo m?s flexible, aprend? que en el C?rculo Espa?ol de la ciudad venden una excelente "tabla marinera", que el Afrigonia debe ser uno de los mejores restaurantes de Chile y que la cerveza local Baguales tiene un estupendo y concurrido bar -sus carnitas de cerdo marinado en leche son una delicia-, pero que personalmente prefiero la Natales Ale, cerveza que s?lo se vende en el sencillo Casa Magna.

El segundo d?a de paro escuch? la palabra "secuestro" en todos los idiomas imaginables. Del ruso al tailand?s. Del japon?s al h?ngaro. Una torre de Babel reunida en los patios de la Gobernaci?n de la provincia de ?ltima Esperanza. El lugar donde el riachuelo de turista que serpenteaba por las calles de la ciudad se reuni? para formar un mar de gente tranquila que a ratos bramaba como un oleaje.

Ah? pude ver a un peque?o grupo de brasile?os exigir "intervenci?n militar", mientras la mayor?a de los turistas los abucheaban pidiendo una "tregua", sacudiendo trozos de papel como banderas blancas. Ah? pude escuchar a turistas de m?s de 40 pa?ses decir que se negaban a ser "moneda de cambio" del conflicto y que se sent?an "rehenes" del paro. Fue en el patio repleto de viajeros que escuch? al Gobernador Max Salas decir en ingl?s que est?bamos en una "situaci?n muy, muy peligrosa" y que el paro era apoyado por toda la gente de la Regi?n. Que esto era un movimiento social m?s que pol?tico. Que la Cruz Roja negociaba una salida para los turistas. Que mientras tanto se habilitar?a un albergue en la escuela E3 Coronel Santiago Bueras de Puerto Natales donde, quienes lo desearan, podr?an tener una cama y comida.

"Queremos salir, no ser refugiados", dijeron unos. "Nos ofrece un campo de concentraci?n", dijeron los m?s melodram?ticos. Diez minutos despu?s de terminada la reuni?n, me top? con varios de ellos en el supermercado, sufriendo como se sufre en primera clase: la mayor?a compraba delicateses, vino y destilados. Incluso me invitaron a un par de fiestas. Finalmente en el albergue s?lo durmieron tres personas esa noche: dos j?venes vi?amarinos y un mochilero brasile?o. El resto volvi? al lujo de sus hoteles o a la comodidad de sus hostales.

Esa misma noche vi a un anciano estadounidense darle un furioso pu?etazo a una pared producto de su frustraci?n.

A la ma?ana siguiente los pasillos de la escuela p?blica parec?an ser un campo de refugiados para turistas del primer mundo. Hab?a m?s de mil personas: n?rdicas con ojos del color de glaciares milenarios; japoneses vestidos con ropa de alta monta?a; la Comunidad Europea sesionando en pleno; j?venes estadounidenses que trabajaban en alguna ONG, poni?ndose un escudo de papel en el pecho que dec?a "voluntario", d?ndole la mano a todos como si se postulasen a presidente de curso y felices de salvar al mundo creando grupos de Facebook. Hab?a argentinos abrazados a sus mates, jugando cartas y esperando tomar un bus a Calafate; mochileros chilenos que ven?an de las Torres caminando, y pelolais scouts que dec?an por celular: "papi, te mor? c?mo he practicado mi ingl?s ac?".

En el lugar vi a extranjeros re?r como ni?os traviesos luego de la traves?a aventurera. A viajeros llorar por haber perdido pasajes de mil euros, y a otros rugir de impotencia por haber llegado despu?s del paro y no poder conocer ese lugar que s?lo hab?an visto obsesivamente en fotos. El lugar por el cual hab?an ahorrado durante a?os y acababan de cruzar oc?anos. Ese lugar que parece ejercer un misterioso magnetismo sobre personas de todo el planeta: las Torres del Paine.

Vi a ancianos, j?venes y ni?os recibir un plato de tallarines de la Cruz Roja, "refugiados" enfundados en Goretex y suelas Vibram. Los vi agolparse en la reja frente a militares chilenos, esperando ser nombrados en las listas de pasajeros de los vuelos de la FACh. Aprend? tambi?n que en casos como ?stos, las embajadas no dan respuestas r?pidas a menos que seas coreano, alem?n o canadiense. Y ca? en la cuenta de que yo no ten?a embajada a la cual llamar.

En el refugio se conversaba b?sicamente sobre tres cosas: gas, protestas y planes de escape. Que la mala aislaci?n de las casas de Natales hace que m?s del 80 por ciento del calor del gas se pierda, explic? Ben, un estudiante neoyorquino de ciencias ambientales. Que los cortes de caminos son una situaci?n que pasa en Francia y Alemania cont? Mathias, un alem?n de esposa chilena, para quien todo ese rollo de "estamos presos" era una sobre reacci?n emocional. "La diferencia es que esto es la Patagonia, y ac? es m?s f?cil aislar toda una regi?n tom?ndose cinco caminos. Pero yo no estoy preso; si quisiera podr?a caminar".

Y eso es lo que hicieron varios de los que no pudieron abordar los tres vuelos de la FACh -126 pasajeros cada uno- que despegaron ese d?a. Caminar los 40 kil?metros que separan a Puerto Natales de la localidad argentina de R?o Turbio. Tratar de conseguir un caballo para irse cabalgando hasta Punta Arenas. Buscar en Google Earth caminos internos para cruzar estancias en un auto rentado, salt?ndose as? los bloqueos. Cualquier cosa para salir de all?: crear, sopesar, discutir y planificar "escapes" se convirti? en el pasatiempo favorito de muchos.
VUELVO, A VIVIR EN MI PA?S

Al cuarto d?a la gente ya se saludaba de nombre y se desped?a de abrazo. Pero la ma?ana comenz? mal: luego del primer vuelo, la Asamblea Ciudadana volvi? a bloquear el paso. Estaban molestos por un comunicado donde las autoridades se responsabilizaban del proceso de evacuaci?n, cuando ellos s?lo hab?an hecho un trato con la Cruz Roja local, la misma asociaci?n de amables abuelitas natalinas que se saludaban de nombre con los manifestantes. El proceso se reanud? a las seis de la tarde de ese d?a domingo: medianoche era el plazo fatal, para sacar a todos los turistas. El rumor en la ciudad era que al otro d?a se tomar?an la Gobernaci?n, los bancos, las instituciones p?blicas. Los pescadores dec?an que estaban dispuestos a morir de ser necesario. Y esa misma noche, el Gobierno anunciaba la inminente aplicaci?n de la Ley de Seguridad del Estado.

La gente que, como yo, sali? en el ?ltimo vuelo de la FACh de ese d?a, ten?a la cara de quien logra huir antes de que estalle un conflicto. Antes de abordar el avi?n, con el maravilloso paisaje que rodea al aer?dromo de Puerto Natales, record? eso que los d?as encerrado en la ciudad me hab?an hecho olvidar: por qu? hab?a tanta gente que cruzaba el mundo para llegar a vivir el fin del mundo. Ah? estaban las monta?as imposibles, la pampa salvaje, la luz cinematogr?fica y la naturaleza impoluta. Y sent? el irrefrenable deseo de ser magall?nico.

Luego de recibir sopas, frazadas y galletas de parte del Ej?rcito chileno en el aeropuerto de Punta Arenas -donde representantes de la embajada de Estados Unidos, Canad? y Alemania recib?an a los suyos-, pasar una fila de m?s de 500 personas tratando de arreglar sus vuelos, o?r un coro de chilenos que a las tres de la ma?ana cantaba a viva voz Si vas para Chile y dormir en la losa del aeropuerto, el lunes partimos en un avi?n con una rueda pinchada que nos dej? varados en Puerto Montt, ante la furia de los extranjeros que se preguntaban cu?ndo diablos podr?an salir del pa?s.

Al llegar a Santiago el martes a las 4 de la madrugada, para ellos el viaje reci?n comenzaba. Para m?, en cambio, era llegar a casa.

Despert? doce horas despu?s con sol esplendoroso, 30 grados, ruido, cemento, poca amabilidad en las calles y ni una sola brisa. Si no fuese por el macizo andino que se asomaba por mi balc?n, habr?a jurado que estaba en otro pa?s. En ese pa?s al norte que los magall?nicos suelen llamar Chile.
Logr? salir en un avi?n Fach que alguna vez llev? ayuda humanitaria a Hait?.

Algunos pensaban conseguir caballos para llegar a Punta Arenas.


Por Marcelo Ib??ez Campos, desde Puerto Natales.

(Diario El Mercurio).


Publicado por juancatepillan @ 16:44  | Art. 2011
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