Adolfo Castillo - 26/11/2010 Tanto el Senado como la Cámara de Diputados han dado su aprobación al proyecto de Ley “Sobre asociaciones y participación ciudadana en la gestión pública”, que inició su tramitación en junio de 2004. Resta que el Presidente Piñera de su aprobación no más allá de 3 de diciembre, para que luego de su revisión por el Tribunal Constitucional la sociedad chilena disponga de un nuevo marco para el desarrollo de los cambios sociales que se han venido observando en las últimas dos décadas.
En nuestra nota anterior señalábamos que el Presidente no debiera demorar para aprobar dicha ley, por cuanto: a) no tendrá problemas en lidiar con los nuevos sujetos sociales y fomentar su desarrollo, b) en tanto liberal moderno, será partidario del desarrollo del pluralismo asociativo, o la diversidad orgánica que hoy está transformando la sociedad chilena, c) se opondrá a toda forma de instrumentalización social y clientelización que esta ley está intentado evitar, y d) comprende que para avanzar al desarrollo y la inclusión social se requiere invertir en educación ciudadana, y generar las bases para una sociedad moderna, participativa, crítica y abierta a los desafíos. Pero estos puntos son sólo aspiraciones.
Importa detenernos a reflexionar sobre las implicancias políticas que el futuro despliegue de la ley podrá tener sobre el nuevo ciclo histórico en desarrollo. Algunos datos básicos: la ley nace en medio de un nuevo gobierno que ha generado desconfianza respecto de su vocación participativa y democratizadora. Lo cierto es que el proyecto de ley está avanzando prontamente a ser ley y con ello se demuestra que existe voluntad política. No es claro si es la nueva o vieja derecha la que impulsa ese cambio, lo que por cierto es una paradoja.
Se consolidan tendencias de la formación de una Nueva Ciudadanía, donde conviven tradicionales y emergentes actores y movimientos asociativos, que están perfilando las rutas que marcarán el futuro próximo del escenario político, similar al proceso observado en los inicios del siglo XX. En este cuadro, la matriz estado céntrica en que se apoyó el asociacionismo del siglo XX ha completado su cambio y la nueva sociedad irrumpe y tensiona los mapas de orientación: cambian los modos de representar, las identidades, las relaciones con instituciones. Este es un dato duro para la política institucional. Asimismo, la revolución tecnológica y comunicacional produce interacciones generadoras de discursos en la sociedad civil sobre su lugar en el orden social y modifica los mapas mentales y las rutas interpretativas que habían sido útiles hace unas décadas. El cambio social está aquí.
¿Cómo podemos inferir de este cambio el desarrollo de tendencias que marcarán el escenario del nuevo ciclo histórico en Chile? La ley supone una re conexión entre política y ciudadanía, al reconocer una nueva sociedad y su complejidad. Este hecho supone ampliación de la democracia, y expansión de los derechos de la ciudadanía a la vez que es una oportunidad de cerrar brechas y reconocer el rol creativo, democratizador y transformador de la sociedad civil.
Es valorable que el Estado reconoce a las personas el derecho de participar en sus políticas, planes, programas y acciones, siendo su deber promover y apoyar las iniciativas asociativas de la sociedad civil, así como declarar contraria a las normas establecidas toda conducta destinada a excluir o discriminar, sin razón justificada, el ejercicio del derecho de participación ciudadana.
Algunos cambios relevantes: los órganos de la Administración del Estado deberán establecer consejos de la sociedad civil, de carácter consultivo, que estarán conformados de manera diversa, representativa y pluralista por integrantes de asociaciones sin fines de lucro; cada órgano de la Administración del Estado deberá establecer las modalidades formales y específicas de participación que tendrán las personas y organizaciones en el ámbito de su competencia.
A nivel de sociedad civil se reconoce que son organizaciones de interés público aquellas personas jurídicas sin fines de lucro cuya finalidad es la promoción del interés general, al igual que las organizaciones de voluntariado. Las uniones comunales de organizaciones comunitarias funcionales podrán agruparse en federaciones y confederaciones de carácter provincial, regional o nacional. En cada municipalidad existirá un consejo comunal de organizaciones de la sociedad civil que será elegido por las organizaciones comunitarias de carácter territorial y funcional, y por las organizaciones de interés público de la comuna, y se reunirá a lo menos cuatro veces por año. Este nuevo órgano social estará integrado por consejeros que durarán cuatro años en sus funciones. Su integración, organización, competencia y funcionamiento es una materia pendiente que requerirá de la más amplia participación ciudadana.
Estos consejos serán informados por el alcalde acerca de los presupuestos de inversión, del plan comunal de desarrollo y sobre las modificaciones al plan regulador y se pronunciará en marzo de cada año, respecto de la cuenta pública del alcalde, sobre la cobertura y eficiencia de los servicios municipales, al mismo tiempo que deberán informar a sus respectivas organizaciones acerca de la propuesta de presupuesto y del plan comunal de desarrollo.
Como se podrá apreciar, los cambios son relevantes y contienen anhelos sociales largamente demandados. El modo como los partidos políticos operen la ley y se relacionen con los nuevos actores que emergen con y son reconocidos por ella, es incierto. Para algunos será una oportunidad de recuperar vínculos con una sociedad que desconfía de ellos, y una opción para ser intérpretes de las esperanzas de cambio para los nuevos movimientos asociativos; para otros, unja nueva forma de persistir en sus dinámicas tradicionales de relacionarse con la sociedad, propia de modelos clientelares y asistenciales, que sólo contribuyen a perpetuar la pobreza y desigualdad.
Pero con seguridad habrá producción de nueva clase política, es decir nacimiento de nuevos actores políticos que sintonizan, que interpretan las nuevas demandas ciudadanas y comprenden el sentido de ese movimiento. Estamos ad portas de la constitución de un nuevo Chile y quienes no acepten las nuevas claves político - sociales, es recomendable que hagan lecturas de lo ocurrido con los partidos políticos que han ido quedando en los archivos de nuestra historia por creer que todo giraba en torno de ellos.
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