Lunes, 31 de enero de 2011

Por Hugo Latorre Fuenzalida. domingo 30 de enero de 2011

Algo huele diferente en el ambiente mundial y nacional; como si de pronto, en estas especies de habitaciones atestadas y de aire enrarecido, se abriera una rendija y una r?faga de aire fresco comenzara a aliviar el asfixiante clima que se padece por tiempo exageradamente largo.

Todos tenemos la experiencia del Metro en Santiago de Chile en las horas de m?xima circulaci?n y en la temporada c?lida. Es un desagradable humor maloliente, h?medo y sofocante. Algo as? se viene sintiendo en la poblaci?n, en la sociedad civil del mundo, desde que los sistemas de poder se han transformado en simple mano ejecutiva de los poderes f?cticos: es decir de los poderes econ?micos internacionales y de las c?pulas pol?ticas locales, que les sirven.

El pueblo activo, pugnaz, contestatario y levantisco, de otros tiempos, hab?a sido efectivamente neutralizado. Ac?, en Chile, por ejemplo, desde la dictadura, ocurr?a en las calles algo curioso. Si usted levantaba la voz para reclamar sobre cualquier cosa que le aconteciera, ya sea por una falta de educaci?n, un atropello, un abusivo trato de alg?n guardia o cualquier banalidad de los diarios traspi?s de cualquier ciudadanos, simplemente la gente que pasaba le miraba como a un bicho raro. El transe?nte se alejaba dando un rodeo para no comprometerse en lo m?s m?nimo con este ser vociferante.

Lo mismo aconteci? con los huelguistas que protestaban en la ciudad c?ntrica o Providencia; simplemente los miraban como a gente rara, conflictiva. La mayor?a de los ciudadanos, al contemplar estas escenas de protestas, para su ?ntimo fuero reflexionaba de esta manera:?Yo no caigo en esas categor?as de gente escandalosa, inconformista y reclamona; yo soy un chileno normal, que s?lo trabaja y paga sus impuestos. Me gusta y deseo vivir en paz. Punto?.

Esta pasividad resignada, este conformismo minimalista, este apocamiento, esta especie de miedo esc?nico que aquejaba al alma del chileno medio, y que en el fondo reflejaba una prevalencia del verticalismo vigilante del deber, afortunadamente comienza a ser reemplazado por una psicolog?a m?s liberada, que resalta la preponderancia del derecho.

Hoy, la ciudadan?a es capaz de tomarse las calles y levantar sus pancartas, sus slogans de lucha (que son, ahora, m?s audaces e irreverentes); ya no se usan tantos circunloquios para decir ladr?n al deshonesto y pillo al aprovechador; la prensa es capaz de titular de manera menos eufem?stica y muchas veces llegamos a la audacia de re?rnos a carcajadas de una portada del ?The Cl?nic?, en plena v?a p?blica. Es decir, se nos est? soltando el mo?o, nos estamos deshinibiendo, y eso habla de un relajamiento mental, de una saludable empat?a con la vida y sus cuitas, sus contradicciones, sus humor?sticas circunstancias, donde afloran a destajo las debilidades humanas, es decir esas ridiculeces tan propias de nuestra especie b?peda, egol?trica y cerebrosa.

Este levantamiento de los profesores, por all? por los albores de la Concertaci?n, donde de todo el pa?s vinieron y se toman Santiago, el movimiento Ping?ino, el movimiento para rechazar la central termoel?ctrica, ahora Punta Arenas y el tema del gas, nos va indicando que lo que estaba quieto, ahora se mueve, ?epur se muove? murmuraba Galileo cuando la Iglesia le apretaba las clavijas para que confesara que la Tierra no se mov?a: ?Pero se mueve?.

Los movimientos ciudadanos de todo el mundo comienzan a recobrar fuerza. Lo hemos visto en las manifestaciones anti-globalizaci?n a trav?s del planeta; sus m?todos de lucha son novedosos y diversos. No siempre tienen ?xito, pero en la persistencia est? su fortaleza, es la t?ctica de guerrilla, es decir estar permanentemente molestando, atacando en peque?a escala, no dejar nunca en paz al contrincante; que donde aparezca y act?e, ah? encuentre la presencia de estos luchadores que operan con ataques de baja intensidad.

Estas formas de lucha no son nuevas, vienen apareciendo desde los tiempos de los Panteras Negras, de las luchas raciales en Estados Unidos, de las protestas contra la guerra en Vietnam y contra la proliferaci?n de armas nucleares. En todos estos casos se logr? derrotar moralmente al enemigo, tanto as? que a la vuelta de pocos a?os ya se asum?an pol?ticas tendientes a derogar las leyes raciales, a buscar la reducci?n de las armas nucleares y a terminar con las guerras, como las des sudeste asi?tico.

La llamada revoluci?n del 68 en Francia, es tambi?n puesta como el suceso que abre las puertas a una nueva forma de lucha ciudadana. Ya no obedecen a los partidos, no buscan poder estable, arrasan con un ataque formidable y luego dejan que el agua decante su borrasca para permitir beber de una nueva fuente.

M?s lejos a?n, est? Gandhi y sus m?todos no violentos de lucha. Ah? hay otra vertiente de las luchas actuales. Es sin duda, una de las experiencias con m?s irradiaci?n en el mundo actual. Los movimientos ciudadanos de Occidente son, todos de una postura no violenta, dialogante y constructiva. Son pocos los grupos como ETA, IRA, FARC, etc., que a?n persisten con estrategias terroristas en Occidente; pero indudablemente se inscriben en las formas de lucha pol?tica decimon?nicas que se prolongan a una realidad que es m?s posmoderna.

Ahora parece transferirse la revoluci?n ciudadana al norte de Africa. T?nez y Egipto, naciones muy diferentes estructural y pol?ticamente cuentan con una cosa en com?n: las nuevas generaciones cultas se aburrieron de tanto autoritarismo y desmedida corrupci?n. Si cae Mubarak en Egipto, puede llegar a significar para el Africa lo que represent? el movimiento ?Solidaridad? en Polonia para todo el poder detr?s de la ?Cortina de Hierro?. Lo que todos esperamos es que el islamismo ?ultroso? no meta mucho las manos en este proceso, pues terminar?a por desmadrarlo. Lo sano, a nuestro entender, es que las nuevas mentes, abiertas, modernas y democr?ticas, pujen por dar con una sociedad donde el hombre alcance la tolerancia y el Estado la decencia y solvencia humana para un desarrollo arm?nico.

Esto de las vanguardias iluminadas, que tienen la misi?n de ?liberar? al pueblo y llevarlo al pleno goce de su autonom?a y a la justicia plena, ya no se la traga nadie, pues la historia ha sido una docente muy cruda respecto a tales experiencias pasadas.

Estos nuevos movimientos sociales est?n siendo estudiados con profunda mirada por autores conocidos como Castells (?La era de la informaci?n?), Guattari (?Cartograf?a del deseo?), Bauman (?La ciudad sitiada?), etc.

En fin, si las caracter?sticas de los nuevos movimientos sociales y sus l?deres van a contrapelo de los partidos pol?ticos, ?significa que avanzamos, Sancho?. Los partidos ser?n entes electoralistas que deber?n ajustar sus programas y discursos a esta otra fuente de legitimaci?n pol?tico-social, que son estos nuevos movimientos ciudadanos. Esto es bueno e importante, pues significa que tenemos esperanzas de democratizar finalmente nuestra estructura del Estado, que engrosaremos y espesaremos la capa de participaci?n ciudadana y que los pol?ticos encontrar?n un norte en medio de este desamparo y esta mendicidad ideol?gica en que se encuentran sumidos.

?Que as? sea!, por el bien de Chile, del Africa y de la humanidad

Publicado por juancatepillan @ 9:37  | Art. 2011
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