Lunes, 14 de febrero de 2011

Cristian M. C?rdenas Aguilar. Docente

Descentralizaci?n para el desarrollo territorial. Alcances de un proceso indispensable para el desarrollo.

De un tiempo a esta parte, en Am?rica Latina los vientos, parecer tener, ?el olor de la descentralizaci?n? en los territorios subnacionales (Vergara, 2007). La descentralizaci?n es uno de los claros signos de los tiempos actuales, tanto as? que se ha transformado en una mega ? tendencia, por encima, incluso, de las preferencias ideol?gicas de los sectores. De este modo, se ha interiorizado en la regi?n latinoamericana la idea y convicci?n de que la descentralizaci?n territorial es una condici?n necesaria para el logro de la transformaci?n productiva, de la equidad y de la sostenibilidad del desarrollo (Boisier, 1990).

Ese desarrollo sostenible al que hace referencia Boisier (1990), hoy en d?a se encuentra obstaculizado y bloqueado ?por un haz de desigualdades anudadas por la concentraci?n econ?mica, pol?tica y territorial del poder? (Prats, citado por Von Baer, 2009:86), las que principalmente han impedido que Chile deje atr?s el status de pa?s en v?as de desarrollo, y entre definitivamente en una etapa mucho m?s avanzada y de primera l?nea en materia de desarrollo territorial.

?Qu? involucra descentralizar?

Este colosal desaf?o, al que ineludiblemente debe hacer frente la clase pol?tica de la sociedad chilena ? quienes son los que toman las decisiones y aplican las pol?ticas p?blicas en los territorios ? involucra transitar desde una sociedad altamente centralizada en las dimensiones pol?tico, administrativo, econ?mico, cient?fico-tecnol?gico, cultural, comunicacional, a un pa?s descentralizado, polic?ntrico, social y territorialmente integrado (Camus, 2009).

El camino a seguir adem?s implica fortalecer decididamente las capacidades humanas, institucionales y productivas de la totalidad de los territorios subnacionales, e impulsar un significativo y sostenido proceso de descentralizaci?n en sus m?ltiples aristas, vale decir, tanto pol?tica como administrativa y fiscal. S?lo as?, Chile podr? ser visto desde una ?ptica equilibrada social y territorialmente, con igualdad de oportunidades para el desarrollo humano integral de las personas, y sin distingo de su condici?n social ni de su ubicaci?n territorial (Von Baer, 2009).

Este proceso ha sido incentivado, en palabras de Gald?mez y Krag (2007:15) citando a Men?ndez (2002), por dos razones fundamentales. ?Por un lado, a la emergencia de la globalizaci?n y el desaf?o que ello impone a los espacios regionales y, por otro, la p?rdida de importancia y agilidad del Estado naci?n como mecanismo de regulaci?n?. En otros t?rminos, se ha producido una cierta revalorizaci?n de los territorios, lo que obliga a los entes pertinentes a implementar pol?ticas y estrategias desde las bases, con el correspondiente involucramiento de la sociedad y sus actores en el proceso de desarrollo.

M?s explicito a?n es Correa (2009), quien propone un nuevo paradigma para el manejo de las pol?ticas p?blicas en los territorios. Este autor plantea que tradicionalmente, en nuestro pa?s, las pol?ticas p?blicas hacia los niveles subnacionales han sido implementadas desde la ?oferta? y no desde la ?demanda?, es decir, desde c?mo el Gobierno piensa que debe responder a las demandas surgidas desde los propios territorios, y no desde el territorio y la gente que lo habita. Siguiendo esta l?gica, se hace absolutamente necesario cambiar el paradigma dominante, partiendo ahora desde la demanda de los niveles regionales y locales, y desde all? ir ?hacia arriba?, hacia las instancias nacionales del aparato p?blico.

Bajo estos lineamientos, la descentralizaci?n pretende entonces acercar el poder de decisi?n a aquellas instancias m?s cercanas a las causas de los problemas, asegurando no solamente una mayor acertividad en el accionar p?blico, sino tambi?n m?s transparencia y crecientes oportunidades para la participaci?n ciudadana y cooperaci?n p?blico-privada. Por otra parte, se crear?an las condiciones para dejar atr?s los enfoques sectorialistas de la pol?tica, a favor de una visi?n integral e integradora del desarrollo, la que ac? se denominar? desarrollo territorial (G?ske, 2001).

?Qu? tanto se ha avanzado en materia de descentralizaci?n?

Lo descrito hasta el momento forma parte de la situaci?n ideal a la cual tendr?a que llegarse para que el proceso descentralizador sea realmente eficiente. De tal forma, resulta interesante conocer qu? se ha hecho en esta materia en el pa?s y evaluar el estado de las cosas. De acuerdo a la SUBDERE (2000), desde los a?os ?60? del siglo pasado se comienza a hacer frente a la hist?rica centralizaci?n. Desde ?sta d?cada, pasando por los Gobiernos de la Concertaci?n, se han realizado diversos perfeccionamientos expresados en modificaciones a la legislaci?n pertinente o en la creaci?n administrativa de nuevos instrumentos descentralizados de inversi?n p?blica.

En resumidas cuentas, como lo se?ala Serrano (2001), los avances est?n dados por la instalaci?n de la institucionalidad regional, constituci?n de los gobiernos y consejos regionales, creaci?n de nuevos instrumentos de inversi?n regional y un aumento considerable de los recursos de estos instrumentos. Asimismo, algunos de los hitos m?s relevantes del proceso de descentralizaci?n son: la Ley de Rentas Municipales (1979), el traspaso de la administraci?n de la salud y la educaci?n (1981), la elecci?n de alcaldes y concejales (1992), la Ley de Gobiernos Regionales (1993), creaci?n desde la ciudadan?a de la Asociaci?n Chilena de Municipalidades, de la Asociaci?n Nacional de Consejeros Regionales y en 1998 del Consejo para la Regionalizaci?n y la Descentralizaci?n. Junto a estas, en los ?ltimos a?os los adelantos han estado representados por la creaci?n y puesta en marcha de dos nuevas regiones (2007), y la reciente promulgaci?n de la ley que permite la elecci?n popular de los consejeros regionales (2009).

Sin embargo, a pesar de estas acciones, la sensaci?n de la ciudadan?a y de los expertos no es positiva. Es m?s, en el ambiente se habla mucho del lento avance del proceso y del estancamiento en el cual se encontrar?a el pa?s producto de la carencia de medidas de fondo que ayuden a mitigar el centralismo y las evidentes disparidades socio ? territoriales entre regiones. La raz?n es l?gica: ?el que existan resistencias frente a la descentralizaci?n es completamente natural, porque a nadie le gusta suicidarse, y a los privilegiados por el sistema unitario tampoco les gusta perder sus privilegios? (Benavente, 2007:265). De hecho, la Organizaci?n para la Cooperaci?n y el Desarrollo Econ?mico (OCDE), apunta a este sector de la sociedad al se?alar en uno de sus informes que en Chile a?n no se toma conciencia en los m?s altos niveles de gobierno de la importancia estrat?gica que tiene la descentralizaci?n para que el pa?s pueda pasar a una fase superior de su desarrollo (OCDE, 2009). Sin superar este problema dif?cilmente se podr? avanzar en los objetivos buscados.

Por su parte, Ferrada (2007), al hacer una evaluaci?n del proceso de descentralizaci?n, es claro en manifestar que este presenta la limitante de no ser un modelo de descentralizaci?n sino que es un mero modelo de desconcentraci?n administrativa, es simplemente una prolongaci?n del nivel central en los territorios (regiones). Es un modelo anclado en el a?o 1974, con una reforma importante en el a?o 1992 (los gobiernos regionales), pero que b?sicamente es una reforma estructural en t?rminos institucionales sin ning?n impacto real en las regiones. El mismo autor llega a la conclusi?n de que el modelo nacional de descentralizaci?n presenta cuatro grandes falencias. Estas a su juicio se vinculan, en primer lugar, con una homogeneidad institucional incompatible con la diversidad de este pa?s. En segundo lugar, el modelo de estructura provincial y regional chileno genera una gran concentraci?n y centralizaci?n del poder en la figura del Intendente Regional. En tercer lugar, los Gobiernos Regionales hasta el momento s?lo tienen funciones y atribuciones dependientes del nivel central. Y en cuarto lugar, se carece de recursos propios.

Como complemento de estas cuatro falencias, Boisier (2009) identifica los que, a su juicio, son los siete escollos principales del proceso de desarrollo regional chileno, que a diferencia de los ya mencionados, escapan de aspectos netamente estructurales. Los principales obst?culos, no superados, del intento nacional para autonomizar los procesos de cambio, crecimiento econ?mico y desarrollo societal en Chile dicen relaci?n con: a) la artificialidad de la regionalizaci?n; b) la ausencia de identidades regionales; c) la falta de legitimidad de los gobiernos regionales; d) la relativa precariedad de los recursos financieros; e) la desarticulaci?n y falta de coordinaci?n del abanico de instrumentos espec?ficos; f) la falta de una actividad sustantiva de investigaci?n cient?fica y tecnol?gica en y para las regiones; y g) el muy bajo nivel de conocimiento actualizado sobre estos procesos de cambio, por parte de la tecnocracia regional.

Las limitantes enunciadas, que en general son compartidas por los especialistas, son en opini?n de Vega (1999:57) ?un problema de dise?o y de superaci?n de intereses y concepciones ligados a nuestra tradici?n centralista?. As? entonces, los resultados del denominado proceso de descentralizaci?n no han sido ?ptimos, existiendo en este sentido ?responsabilidad compartida, tanto por el gobierno como por el parlamento, los partidos pol?ticos e incluso los ciudadanos, quienes nos hemos limitado a observar el estancamiento en el que se ha sumergido el pa?s en esta materia? (Arenas, 2007:6).

Tomando como base los problemas expuestos, la SUBDERE (2009) plante? que a la brevedad se deben adoptar medidas tendientes a beneficiar el desarrollo desde los territorios. Esto tendr?a como requisito fundamental la urgente profundizaci?n del proceso de descentralizaci?n en el pa?s. Claramente, se necesita de territorios, regiones y comunas m?s fuertes, mucho m?s aut?nomas, con mayor capacidad para tomar sus propias decisiones, planificar su desarrollo, focalizar sus recursos y sus inversiones. ?Hasta cu?ndo Chile tendr? que esperar por la real aplicaci?n de este proceso que conlleva desarrollo igualitario? Por el momento, informar y concientizar a la ciudadan?a resulta importante. He ah? el objetivo de este art?culo.

Fuente: http://www.maulee.cl/2011/02/14/descentralizacion-para-el-desarrollo-territorial-alcances-de-un-proceso-indispensable-para-el-desarrollo-pais/

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Publicado por juancatepillan @ 17:25  | Art. 2011
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