En una columna anterior, señalé que uno de los efectos virtuosos de la transparencia pública es que fortalece la democracia tanto en su dimensión representativa como participativa. En esta ocasión, me referiré a la segunda de estas dimensiones.
Concepto de democracia participativa
Normalmente, y apreciando su carácter positivo, la democracia participativa es calificada como “democracia real”, ya que se vincula con la solución de los problemas más inmediatos de la ciudadanía o sociedad civil. Supone dos atributos claves
a) Valoración de la sociedad civil: En términos simples, el concepto de sociedad civil puede entenderse como el conjunto de grupos más o menos organizados que no forman parte de la estructura del Estado, ni que tampoco se configuran como partidos políticos, pero que persiguen fines de interés público. Fines, muchas veces, particulares y diferenciados; pero que le importan (o deben importarle) al conjunto de la sociedad.
b) Garantía efectiva del derecho de participación ciudadana: Etimológicamente, la palabra participación viene de la voz latina partem. Es decir, significa “tomar parte en algo”. En términos conceptuales, esta palabra puede entenderse como el conjunto de actividades voluntarias mediante las cuales las organizaciones de la sociedad civil (OSC’s) pueden, además de elegir a sus autoridades, incidir en la gestión pública y ejercer un control social.
Si bien es cierto que son diversos los grados de participación ciudadana posibles, lo importante es que ellos no se limiten sólo a la instancia electoral (y, por tanto, no vinculante para las autoridades). Lo ideal es que esta participación tenga un carácter decisorio y co-gestor. El primero supone que las decisiones de los ciudadanos sean vinculantes u obligatorias para la autoridad que llama a la consulta. El segundo, siendo el grado superior de participación ciudadana, implica que los ciudadanos se involucren en la gestión pública, p. ej., en el diseño y ejecución de una política pública determinada.
La participación ciudadana en la gestión pública significa que las OSC’s asumen un rol activo en la administración de las iniciativas públicas que les afectan. En otras palabras, se trata de un proceso de negociación e interacción constante entre las autoridades y los grupos sociales.
No se trata, esto es importante subrayarlo, que las OSC’s tomen las decisiones por las autoridades encargadas de hacerlo. En otros términos, lo dicho no implica que dichas organizaciones deliberen, reemplazando el papel de las autoridades; pero sí que puedan conocer el contenido de estas deliberaciones y participar en ellas, emitiendo sus puntos de vista.
Razones de este fortalecimiento
Veamos algunas razones de por qué la transparencia pública fortalece la democracia participativa:
* Ayudan a que las OSC’s logren sus fines específicos: La existencia de transparencia pública permite que estas organizaciones estén debidamente informadas de las decisiones públicas que les afectan y puedan incidir de manera eficaz en los fines que ellas persiguen. Ejemplo: las organizaciones ambientalistas, pueden tener acceso a las adendas o presentaciones de las empresas que someten sus proyectos al sistema de evaluación de impacto ambiental (SEIA).
* Acercan el poder a la ciudadanía: Sin información, la participación ciudadana en la gestión pública sería ficticia. En otras palabras, no existiría interacción verdadera entre las autoridades y las OSC’s, sino una suerte de diálogo de sordos. La gracia es que exista interacción o retroalimentación entre gobernantes y gobernados.
* Tienden a compensar las asimetrías de información entre autoridades y OSC’s: Incluso, si no existieran canales institucionales de participación ciudadana, al menos, la sociedad civil podría influir a través de los medios de comunicación sobre los asuntos que les afectan. Pero, para esto, debe contar con un real acceso a la información pública.
* Permiten de mejor manera la fiscalización ciudadana de las autoridades: Además, éstas tienden a ser proactivas en el deber de explicar y justificar el desempeño y uso de sus facultades.
Estas razones, señaladas a manera de ejemplo, constituyen motivos suficientes para valorar y perfeccionar nuestro sistema legal en materia de transparencia y de acceso a la información pública. Y nos lleva a la conclusión de que participación y transparencia son las dos caras de una misma moneda. De una moneda virtuosa que apunta a la construcción de una mejor democracia y de una mejor ciudadanía.
Fuente: http://www.incide.cl/30/12/2010/la-transparencia-fortalece-la-democracia-participativa
