
Nace una nueva institucionalidad para que los ciudadanos podamos participar en la gobernanza de nuestros territorios. Dependerá de la sociedad civil organizada ponerle contenido.
Es lo que nos pasó a nivel local con los Consejos Económicos y Sociales Comunales (CESCO), compuestos por representantes de la comunidad local, que debían ser asesores de los municipios y que debía asegurar la participación de las organizaciones comunitarias, a nivel de nacional.
Un estudio del Gobierno del año 2006 señala que en un 55,5% de los Municipios de Chile los CESCO no estaban instalados. Pero peor aún, sólo un 7,5% de los CESCO constituidos en el país, tenían carácter decisorio respecto a las materias tratadas. Los otros, sólo eran convocados para informar (13%) o para consultar (24%).
Es decir, en nuestras comunas, pese a existir la ley que los consagra, los CESCO no funcionaron. Esto es malo, porque no existe un espacio natural y normado en que conversen los ciudadanos con sus autoridades locales (Alcaldes y Concejales). La gran crítica que hacen los dirigentes sociales es que el CESCO "no cortaba nada". La citación era para escuchar y se pedían algunas opiniones, las que muy rara vez eran acogidas e implementadas. Es decir, únicamente se cumplía con una participación ciudadana "formal”.
Pero la cosa cambió. En febrero de este año se publicó una ley que tiene por finalidad facilitar el ejercicio del derecho de asociación de la sociedad civil a través de diversas maneras. Es la "Ley de Asociatividad y Participación Ciudadana" y tiene un número melódico: Ley 20.500.
En el espacio municipal ésta crea los Consejos comunales de Organizaciones de la Sociedad Civil, que serán elegidos por las organizaciones comunitarias de carácter territorial y funcional, y por las organizaciones de interés público de la comuna. Asimismo, y en un porcentaje no superior a la tercera parte del total de sus miembros, podrán integrarse aquellos representantes de asociaciones gremiales y organizaciones sindicales, o de otras actividades relevantes para el desarrollo económico, social y cultural de la comuna.
Como ven, nace una nueva institucionalidad para que los ciudadanos podamos participar en la gobernanza de nuestros territorios. Dependerá de la sociedad civil organizada ponerle contenido a los Consejos y dar la potencia y fuerza para que ellos lleguen a tener poder de decisión en los hechos. Los Consejos deberán ver si la promesa electoral levantada durante la campaña por los alcaldes electos se va cumpliendo en el día a día, en base a indicadores de calidad de vida de la comuna y de gestión municipal. Para eso, hay que formarse y aprender.
Sin ciudadanía activa, será una ley más que queda en letra muerta.
Ya tenemos la institucionalidad. Ahora "hay que ponerle pueblo".
Fuente: http://www.lanacion.cl/nueva-ley-la-hora-de-los-ciudadanos/noticias/2011-04-18/164425.html
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