domingo, 25 de diciembre de 2011

Impulso al aporte que entregan las fundaciones

Es necesario otorgar mayores facilidades para la creación y operación de estas entidades que ayudan a causas de bien social. 

25/12/2011 - 09:00
EN LAS SOCIEDADES desarrolladas, las fundaciones constituyen un instrumento fundamental, a través del cual las personas se organizan para apoyar en forma colaborativa causas de bien social, como la ayuda solidaria a quienes están en la pobreza, la creación de establecimientos educacionales, la promoción de las actividades artísticas o la investigación científica, entre otras muchas.

En Chile, el aporte de estas entidades es creciente, pero aún existe un amplio campo que es posible explorar, dado que su nivel de desarrollo no ha alcanzado el existente en otros países. En ese sentido, ha sido destacada muy positivamente una iniciativa legal -denominada "Ley Cubillos", en homenaje a Felipe Cubillos- que busca eliminar trabas y requisitos excesivos que limitan las donaciones de menor monto, lo que puede ir en ayuda de múltiples iniciativas que se han impulsado en el último tiempo. Para dimensionar el impacto que puede tener una reforma de este tipo, es ilustrativo lo ocurrido con la ley de donaciones para fines sociales que, luego de los últimos ajustes que se le introdujeron, facilitó entre 2010 y 2011 un aumento de 168% en los montos donados.

Sin embargo, no basta con modernizar los mecanismos de donación, sino que convendría abordar otros aspectos que limitan el alcance que pueden tener estas entidades y los beneficios que pueden reportar.  Un primer aspecto básico es que la formación de fundaciones o corporaciones todavía sigue requiriendo un largo trámite burocrático y donde la decisión de otorgarles personalidad jurídica es discrecional por parte de la autoridad administrativa. Esto era así también para las sociedades anónimas, pero desde la década de los 80 basta la voluntad de los accionistas fundadores y cumplir con formalidades legales mínimas, como otorgar ciertos instrumentos públicos, para llevar adelante la actividad que pretenden impulsar. No es entendible que no exista igual tratamiento para quienes pretenden realizar obras de bien social y sin fines de lucro.

No obstante, también se hace necesario fijar estándares de transparencia y fiscalización para aquellas fundaciones que se financian a partir de donaciones que gozan de beneficios tributarios o mediante la solicitud de aportes del público a través de campañas de ayuda o colectas. En estos casos está de por medio la fe pública, y es necesario que se asegure el buen uso de los recursos y se cumpla con la finalidad prometida al solicitar la contribución. Sería conveniente por ello que se estableciera la obligación de poner a disposición del público estados financieros auditados, informar quiénes son responsables de la administración de las entidades y cuáles son las actividades que realizan. En otras palabras, se requiere diferenciar entre las entidades que realizan una tarea más circunscrita a los aportes que realizan sus fundadores y aquellas que van a requerir su financiamiento del público en general.

Uno de los avances que ha logrado nuestra sociedad es la comprensión de que la solución de las carencias que existen no puede ser asignada exclusivamente al Estado, sino que existe un amplio campo para que las personas se organicen y puedan lograr por sí mismas la superación de esos problemas. Las fundaciones serían así más flexibles y recogerían de mejor manera la diversidad que existe en nuestra sociedad, transformándose en un instrumento útil de participación y cohesión social.

Fuente: La Tercera, 251211

http://www.latercera.com/noticia/opinion/editorial/2011/12/894-415944-9-impulso-al-aporte-que-entregan-las-fundaciones.shtml

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Publicado por juancatepillan @ 12:26  | Art. 2011
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