Domingo, 29 de enero de 2012

Las seis claves que todo candidato deberá considerar:

Así serán las campañas en la era de la inscripción automática y voto voluntario

A pesar de la deriva que experimentan los políticos en el mar de dudas que sembraron los 4,5 millones de nuevos electores, hay apuestas concretas como continuar con el "puerta a puerta", entrar en las redes sociales y dedicar esfuerzos en conocer a los supuestos votantes, que pueden realizar desde ya en las campañas, según los expertos en el tema.  

Boris Pinto Martin 


Una de las pocas certezas que existe tras las reformas electorales, es que se sumará mucha más gente a votar y que podrá decidir hasta último momento si va a las urnas. Así lo ven los expertos. Cuánta gente exactamente irá y cuál será el perfil de esos votantes, está en el terreno del misterio. Sin embargo, algunas luces comienzan a aparecer, y en medio de esta soledad de lineamientos, las campañas se aferran rápidamente a tales reflexiones, en especial cuando la guerra empezó hace bastante tiempo en muchas comunas del país.


Un número que muchos usan hoy, luego de las cifras entregadas por el Servel, es que un 79,1% de los nuevos electores será menor de 34 años. Por ende, un 20,9% será de 35 años o más. Eso se contrasta con que un 9% de los votantes del 2010 era menor de 30 años. Otra cifra que echan a la juguera de las variables es que existe el potencial de que asistan 4,5 millones de personas a votar. Y es potencial, porque la voluntariedad del voto es la que más incertidumbre siembra en las estrategias.


Con el padrón anterior de 8,1 millones de electores y sin voto voluntario, los candidatos y jefes de campaña sabían con gran firmeza por el terreno que andaban. Conocían las tendencias de las personas según la mesa, podían triangular dónde estaban los votantes de un pensamiento determinado para escoger el discurso con el cual enfrentarlos, dónde vivían los electores afines a ellos, entre otros cruces más. Hoy, la apuesta es menos precisa y selectiva. El piso se volvió pantanoso.


Pero dentro del actual escenario, aparecen entre los peritos de las urnas un grupo de claves que todo candidato debe saber, y de las cuales todo chileno mayor de 18 años inscrito automáticamente en los registros electorales debe estar atento.


Su majestad el "puerta a puerta"


Puede haber incertidumbre, pero una cosa que los expertos se apuran en aclarar es que el "puerta a puerta" es una de las estrategias, no sólo sobrevivientes del antiguo sistema, sino que la principal. "Antes, cuando los no votantes se entusiasmaban con ir a votar, ya estaban fuera del plazo de inscripción. Así lo mostraban las encuestas. Por eso, el trabajo de contacto directo será más relevante hoy", dice un reconocido estratega electoral de la Concertación, el diputado PPD Pepe Auth.


Algunos apuestan a que las campañas se volverán más efectivas, porque, al aumentar el padrón electoral en un 25%, cualquier persona mayor de edad es un posible votante. Pero para estimular a esa gente a votar, y para que termine haciéndolo por tal candidato, las campañas deben volverse "uno a uno" y de gran cercanía, especialmente las municipales, donde la gente, explican, se inclina más por la persona y su identificación con sus problemas, que con temas más amplios como la coalición a la que pertenece o sus lineamientos morales.


Hay otros que creen que los niveles de ineficiencia en las campañas serán más altos y quedará mucho esfuerzo sobre la mesa porque los candidatos se dirigirán a un grupo de personas que no irá a votar jamás, por lo que los esfuerzos que lleguen a ese sector estarían perdidos.


Volcarse a conocer al elector


Quién es quién en estas elecciones es una de las principales barreras a saltar. Otras de las grandes ideas que comparten los especialistas en elecciones es que las primeras energías deben estar focalizadas en saber a qué electores se enfrentan. La vía es la encuesta. No una, variadas consultas que vayan dibujando al nuevo y potencial elector. "El grupo de votantes cambió y lo importante es saber más sobre el mercado de electores. El talón de Aquiles está en el desconocimiento", afirma Manfredo Mayol, cofundador de la UDI y quien ha dirigido varias campañas exitosas del partido. Las reflexiones de Mayol se entenderían porque hay un grupo de nuevos votantes que jamás ha sufragado, por lo que se desconoce su tendencia, y además el nivel de interés que se le debe traspasar para que asista a las urnas es demasiado grande, hecho que muchos expertos ven difícil para las municipales. En cambio, la disputa presidencial contiene elementos y conceptos de valor para el elector que motivan más a las personas.


Por lo mismo, una de las metas es encontrar al votante. Para eso, hay elementos de georreferenciación (localización geográfica) para ubicarlo, que esta vez deberán ser cruzados con otras bases de datos porque no existe claridad sobre el padrón actual. Después de ubicarlo, la meta es instalarlo dentro de un "universo semántico": saber qué le interesa, qué no, y cuáles son las cosas que lo motivan. La clave, tras esos pasos, sería persuadirlo: el candidato intentará informarle que piensa igual que él y que comparte sus intereses con el fin de generar empatía. Todo eso con un lenguaje sencillo.

Siempre las campañas están dirigidas al grupo dominante, y antes de las reformas, ese era el de adultos mayores. En la campaña presidencial entre Bachelet, Piñera y Lavín, el tema principal fue la reforma al sistema de pensiones. Sin embargo, a los meses del gobierno estalló la revolución pingüina, que instaló en la opinión pública la educación, al igual como ha ocurrido en el actual mandato de Piñera. Los que participaron en campañas explican que esto pasa porque el padrón electoral anterior no representaba a la ciudadanía. En cambio hoy, con el aumento en jóvenes, los temas que deberán abordar las campañas tendrán que ser más amplios debido a que los inscritos son más representativos de la población. Sin embargo, algunas voces dicen que tal representación no se podrá sopesar hasta después de la primera elección con las nuevas reglas.


"Vote por mí, pero vaya a votar"


La voluntariedad les supone a los candidatos un dilema a resolver: ¿convocan o no a votar? "El candidato que va a la primera o segunda elección tendrá la idea de que un electorado más acotado y conocido, sin ingresar incertidumbre con los nuevos votantes, le puede resultar bien porque con esos electores fue elegido", explica Ricardo Solari, quien fuera jefe de campaña de Michelle Bachelet. En esa arista, quienes saben de elecciones dicen que para que un candidato se atreva a llamar a la gente a votar por el simple ejercicio democrático, debe estar muy seguro de que el votante al que interpela vote por él. Si no, su contrincante sería el beneficiado de dicho acto eleccionario. Es más, tal vez le convenga a determinado candidato reforzar la idea de la libertad del voto, en vez de estimular la participación de la gente, si se percata de que los nuevos electores no le sumarían votos a su opción.


Pero una de las claras motivaciones para ir a votar sería el llamado "dramatismo" que tenga una disputa en particular. Mientras más reñida es una elección, la gente más se entusiasmará en participar. Si a eso se le agrega que la discusión sobrepasa los valores comunales y llega a temáticas universales como derechos humanos, dilemas políticos o estragos sociales, estimularía a las personas a defender su postura votando por determinado candidato.


Las enaltecidas redes sociales


Como son masivas y de relativa gratuidad, las redes sociales serían uno de los clichés en las futuras elecciones, según los expertos. Por más que un candidato no tenga necesidad de su uso, bordearía lo mal visto el no tener una página en Facebook o una cuenta en Twitter, e imperdonable que no contase con una página web. "El uso de las redes sociales será muy popular entre los candidatos, pero tiene un efecto bastante acotado", revela el profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Gonzalo Müller. "Incluso en las campañas que fueron emblemáticas en ese sentido, como la de Obama en EE.UU., lo que él consiguió fue movilizar a voluntarios, activar pequeños grupos de manera enérgica, más que conseguir realmente una gran cantidad de votos por esa vía", continúa Müller. Así, las redes sociales servirían para convocar a la gente sin tener que asumir costos de traslado.


Sin embargo, los medios tradicionales, como la televisión y la radio, seguirán siendo los principales formadores de opinión pública debido a la credibilidad que la gente les sigue otorgando a estos soportes. "Suele haber un engolosinamiento con el uso de las redes sociales, a pesar de que aún no tienen ni la cobertura ni la importancia por parte de la ciudadanía para formarse opinión", sentencia Solari.


Se necesitan más fondos


Las campañas suelen ser costosas y el factor dinero pasa a ser una variable importante en el fragor de la competencia. Los expertos dicen que usualmente los candidatos pierden cuando no alcanzan a llegar a determinado conocimiento entre su electorado. Los motivos serían dos: les faltó un par de semanas más de campaña o no tuvieron los millones para cerrar bien la carrera publicitaria.


Desde este año, las campañas se encarecerán porque deben llegar a 4,5 millones más de posibles electores. Además, se debe llegar a ese grupo que hoy se desconoce y que, además, no tiene fama de que le guste sufragar. Algunos, desgranan los expertos, tienen más de 21 años y no se han inscrito nunca. Los que tienen entre 28 y 34 años llevan bastante tiempo sin querer votar, por lo que tienen mal currículum. Por esas lagunas de conocimiento, es que las campañas deberían cubrir todos los flancos y hacer proselitismo sin discriminar.


El año de las elecciones laboratorio


La mezcla de incertidumbre y ansiedad de encantar a la mayor cantidad de electores, en un horizonte electoral sombrío, es lo que llevará a las campañas de este año a tener carácter de conejillo de Indias: todo lo que se les ocurra, lo harán. La idea que se explica en el ambiente de los analistas es que para las elecciones presidenciales y parlamentarias se tenga una medición de cada una de las estrategias desplegadas. Tendríamos este 2012 una explosión de ideas con el fin de gustarles un poco a muchos, en vez de encantar mucho a unos pocos con determinada acción política.


Fuente: El Mercurio

http://diario.elmercurio.com/2012/01/29/reportajes/reportajes/noticias/B8FBE798-1BD8-4A73-901A-90941E4237D9.htm?id={B8FBE798-1BD8-4A73-901A-90941E4237D9}

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