Lunes, 10 de abril de 2006
Con una "responsabilidad urbana" inquebrantable, sus obras m?s recientes ?la Plaza de la Ciudadan?a que contempla el Centro Cultural La Moneda y la Tumba de O'Higgins?, cuyo significado enorgullece a los chilenos, lo pusieron en la mira de todo un pa?s. Presidente de la pr?xima Bienal de Arquitectura de Santiago se apronta a aprovechar la instancia para reflexionar ampliamente "sobre la ciudad y el compromiso de los arquitectos con sus habitantes", tema que ha sido la inspiraci?n de su carrera.

Texto, Claudia P?rez Fuentes / Retrato, Jos? Luis Rissetti / Fotograf?as, gentileza Cristi?n Undurraga
Rev. Vivienda y Decoraci?n. S?bado 8 de abril de 2006

Le incomoda comentar una fotograf?a donde aparece con el ex Presidente Lagos o hablar sobre la amistad que lo une al destacado arquitecto espa?ol Rafael Moneo. Los suyo es el bajo perfil e insiste en que nada le interesa menos que el reconocimiento personal. Nada f?cil siendo el responsable de obras tan emblem?ticas como el Santuario del Padre Hurtado, la Plaza de La Constituci?n y el Centro Cultural La Moneda, para cuya inauguraci?n hace unos meses ?por dar un ejemplo?, "permaneci? de pie junto al resto del p?blico, pudiendo haber estado en el palco presidencial", seg?n cuenta su amigo de universidad, Alejandro Simonetti.

- La arquitectura tiene un fin ?ltimo y superior que es servir. Al ser as?, su creador deja de ser lo m?s importante- , explica Cristi?n Undurraga, como si se tratara de una obviedad.

A los 51 a?os este arquitecto de conversaci?n f?cil y car?cter afable ?que sin dejar de gozar con cosas simples como contemplar a su mujer, la arquitecta Ana Luisa Dev?s, mientras trabaja en una escultura, o llevando a su hija menor cada d?a al colegio? admite que el mayor placer lo encuentra en su oficio, una pasi?n que ocupa su tiempo hace casi treinta a?os.

En su oficina, rodeado de obras precolombinas, esculturas contemp?raneas y un par de sillas Vald?s ?donde ahora se acomoda para conversar?, pasa largas jornadas de trabajo que se dilatan hasta la madrugada cuando tiene alguna entrega especial. Le cuesta cerrar la puerta del taller: su velador est? lleno de libros sobre arquitectura, papel y portaminas para bocetear las ideas nocturnas. Incluso tiene tableros de dibujo transportables ?que ocupa hasta hoy, porque con ?l no va la tecnolog?a? que lo acompa?an cuando viaja.

- El ejercicio de la profesi?n ha sido muy intenso. A veces veo poco a mi familia, y no estar?an siendo injustos si piensan que la arquitectura ha competido con ellos- , susurra un mea culpa.

Lo reconocen sin quejas. Luz Mar?a (24), la segunda hija de la pareja, que se encuentra estudiando en Barcelona, asume que la vida de su padre no podr?a ser de otro modo porque "la arquitectura se invent? para ?l". Pero no duda de su incondicionalidad: "Cuando lo llamo por tel?fono deja lo que est? haciendo para responder. Siempre lo he sentido muy presente".

As? tambi?n lo comprende Ana Luisa Dev?s, su mujer y compa?era de curso en la universidad, quien abandon? la profesi?n para encargarse del cuidado de los nueve hijos que fueron llegando en los 27 a?os que llevan de matrimonio. Admitiendo que la entrega absoluta de su marido a la arquitectura ha provocado "que en ocasiones se olvide de nosotros", y que ella deba cargar con gran parte de la responsabilidad familiar, no tiene reproches: "Mi retiro fue una decisi?n voluntaria porque quise hacerme cargo de mis hijos. Adem?s, ?l es capaz de abandonarlo todo si uno de nosotros lo necesita", dice tajante.

Sin duda fue una decisi?n de familia. "Le agradezco el gesto de generosidad y madurez. De madurez porque ten?a claras sus prioridades, y de generosidad porque ayud? a mi realizaci?n como arquitecto", dice Undurraga. Como una forma de marcar el reconocimiento, pese a que ella abandon? en 1991 la sociedad que formaron al titularse, Undurraga & Dev?s Arquitectos contin?a siendo la firma.

El fluir de los hechos

Cristi?n Undurraga Saavedra naci? en Santiago en 1954. Es el menor de cinco hermanos, hijo de abogado y due?a de casa, "padres viejos", como ?l dice, que marcaron su relaci?n con el arte pese a no estar directamente vinculados con el tema.

Ellos lo introdujeron en el mundo de la cultura, haciendo com?n en su ni?ez los libros de poes?a y pintura, el dibujo, las salidas a museos y al teatro. Eran actividades poco frecuentes para otros peque?os de su edad, con quienes compart?a escasamente, cosa que preocupaba m?s a su mam? que a ?l.

- Yo ten?a un mundo interior tan rico y autosuficiente que me bastaba. Pod?a pasar d?as dibujando sin la necesidad de jugar a la pelota o de ir a una fiesta. Era lo que me hac?a feliz - , cuenta Cristi?n.

Bajo el parr?n de su abuela materna, Julia Balmaceda ?hija del Presidente Jos? Manuel Balmaceda?, en el campo en Curacav?, pasaba "horas construyendo fantas?as". Tambi?n gastaba el d?a intruseando los patios y corredores de la casona, asimilando la forma en que en ellos se daba la vida social. Fue el primer entorno arquitect?nico que lo marc?: "Exist?a all? un mundo extremadamente rico, de integraci?n social, de mucha sabidur?a, sencillez y solidaridad". Fue una etapa muy formadora, bajo el alero de su abuela, "una mujer de aspecto mel?ncolico", que por esa ?poca era el pilar de la familia.

Ese mundo fue una primera asociaci?n de arquitectura y sentimiento. M?s tarde vinieron otras, dadas por las l?neas modernas que comenzaban a aparecer en el barrio El Golf, donde viv?an los Undurraga Saavedra, las que capturaban la atenci?n del adolescente durante sus paseos en bicicleta. Era una atracci?n natural a la arquitectura, "una vocaci?n que surgi? en el tiempo, sin ninguna revelaci?n, ni epifan?a. Sencillamente se dio". Una vez egresado del Colegio Manquehue no dud? en asumirla como profesi?n. Fue el Campus Lo Contador de la Universidad Cat?lica el espacio en el que las disciplinas art?sticas llenaron su esp?ritu humanista.

Voluntad inquebrantable

Cuando Cristi?n Undurraga pone la mesa se preocupa de que los colores, los platos y hasta las sevilletas formen un conjunto arm?nico. "Para ?l no se trata de llegar y poner las cosas. Es exigente y perfeccionista", resume Luz Mar?a. Quiz?s sea la cara m?s dom?stica para ese par de rasgos de personalidad que ?junto a definirlo como un tipo sensible y creativo? recurrentemente destacan sus conocidos.

Fernando Montes, arquitecto y coautor del libro "Undurraga & Dev?s Obra y Proyecto 1990-2000", lo retrata: "Cristi?n entra en un profundo estado de concentraci?n al momento de un proyecto, y repentinamente encuentra la manera de resolverlo". Sin embargo, para algunos de sus detractores esta misma "efervescencia creativa y exacerbada sensibilidad" lo empuja a cometer errores. Nombran el edificio Simonetti (Presidente Err?zuriz con S?nchez Fontecilla) , donde el arquitecto tiene su propia oficina, ?"disonante de su entorno en su intento de experimentaci?n"? o la gran rampa del Centro Cultural La Moneda "tan desproporcionada que se comi? el espacio".

Alejandro Simonetti, uno de sus amigos m?s cercanos, lo reconoce como un hombre ?personal y profesionalmente? seguro de s? mismo y tenaz. Un optimista capaz de convencer a quien tenga al frente de que "todo puede ser mejor de lo esperable", seg?n Ana Luisa. Todas caracter?sticas que le han permitido sacar adelante tremendos encargos. "Jam?s lo he visto condicionado por algo o sacando cuentas sobre su actuar. Expresa su opini?n con libertad, es de una sola l?nea y no duda en manifestarla", asegura Simonetti. Desde siempre y en cualquier frente, adem?s, porque su amigo tiene patente la imagen de Undurraga en tiempos de universidad, llegando a clases vestido con chaqueta, mocasines y corbata, "en una ?poca llena de hippies, cuando lo m?s f?cil era mimetizarse".

Pero vivir camuflado nunca fue lo suyo. Destacaba naturalemente, seg?n otro de sus compa?eros, el Premio Nacional de Arquitectura Luis Izquierdo. "Y sigue haci?ndolo. Es muy ocurrente. Saca partido a los encargos y aprovecha sus requerimientos para lograr una obra perdurable".

En 1977 dio su examen de t?tulo ?preparado junto a Ana Luisa, entonces su polola, y Simonetti?, obteniendo distinci?n m?xima por un proyecto que trataba de "la b?squeda del espacio urbano", preocupaci?n que marcar?a todo su quehacer. Luego de esto fund? en 1978, junto a su compa?era de equipo, la oficina "Undurraga & Dev?s Arquitectos".

El ojo en lo com?n

"Toda obra de arquitectura es p?blica, aun cuando sea un encargo particular o est? perdida en el paisaje. Siempre debe asumir el compromiso con el espacio com?n". De este modo resume Cristi?n Undurraga la importancia que le asigna al ?mbito que ha sido el eje de su carrera: la construcci?n de ?reas y edificios p?blicos. "La figura de mi padre en eso fue relevante. Ten?a una fuerte vocaci?n de servicio que volc? en su trabajo como gerente general de la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales. En esa labor lo acompa?? a muchas inauguraciones de escuelas y vi lo que estos edificios significaban para los ni?os y sus familias".

"En cuanto pude, aprovech? la primera oportunidad profesional que tuve para involucrarme en un proyecto p?blico". Fue el concurso para remodelar la Plaza de La Constituci?n, certamen que gan? en 1980. Con ?l inici? un camino que lleva 28 a?os, y al que se sumaron la Plaza de La Ciudadan?a ?que contempl? el Centro Cultural La Moneda y el espacio que reemplaz? el Altar de la Patria, bajo el cual se ubic? la Tumba de O'Higgins?, todas obras recientemente inauguradas y que forman el Barrio C?vico de Santiago.

- El conjunto marc? mi trayectoria y mi relaci?n con la ciudad. Implic? recuperar para la gente lugares que siempre les han pertenecido, restituir el lazo entre la ciudadan?a, la cultura y el poder pol?tico. Son espacios que dan trascendencia al encuentro.

Lejos de terminarlo, el proyecto seguir? acompa??ndolo por m?s tiempo, ya que a?n resta por ejectur la fase final. Por lo dem?s, la que le ha valido m?s cr?ticas: el hundimiento de la Alameda, que algunos ven como un da?o al patrimonio nacional.

- Critican lo que no conocen, tal como se hizo con el Centro Cultural, que cuando se present? en el subsuelo dec?an que "a ese hoyo no entrar?a nadie". Hoy lo han hecho 200 mil personas. Hubo mucha irresponsabilidad y ninguna voz ha pedido disculpas- , se defiende Undurraga.

Los comentarios no le quitan el sue?o. Por algo dicen que es un tipo seguro de s? mismo. Tiene la certeza de estar haciendo el trabajo correcto y en eso no ha cesado. M?s todav?a cuando a las malas cr?ticas se suman profusamente los elogios, como ocurri? con el Santuario del Padre Hurtado.

Se lo adjudic? un poco antes de comenzar a planear la Plaza de la Ciudadan?a ?cuyo concurso gan? en 1995?, y como profundo admirador del jesuita, esta vez la arquitectura se envolvi? con una fuerte carga emotiva.

- Cristi?n logr? un ambiente de serenidad en el que se dan todas las condiciones para que uno se vuelque sobre s? mismo- , dice Fernando Montes. Y destaca especialmente la sencillez de la construcci?n valor que, a su juicio, cruza toda la obra de Undurraga.

"Son edificios simples, pero no artificialmente simplificados. Son sanos en su relativa rusticidad", escribi? Montes refiri?ndose, entre otros, al Campus San Carlos de Apoquindo del DUOC U.C., a la sede del Ministerio de Obras P?blicas y de Justicia de Antofagasta, al Museo de Artes Visuales de Santiago (MAVI), y a colegios y viviendas sociales, trabajos que comparten el sello de la austeridad.

- Es algo muy propio de Chile, aunque a veces, pienso, est? en v?as de extinci?n. Hay que hacer lo que ac? se necesita con lo que ac? tenemos- , afirma Undurraga, de acuerdo a su filosof?a de hacer una "arquitectura del lugar".

"Su" lugar ha reconocido con varios galardones a quien tiene el Premio Internacional de Arquitectura Andrea Palladio (1991) y dos medallas de oro en la pasada Bienal de Miami, pero su reciente designaci?n como presidente de la pr?xima Bienal de Arquitectura de Santiago, lo llena especialmente de alegr?a.

- La recib? como una muestra de aprecio de mis pares, porque conocen mi entusiasmo y compromiso.

"Humanidad, calidad e integraci?n" es el t?tulo que tendr? el encuentro que se realizar? en octubre. Tres palabras claves en el trabajo de Cristi?n Undurarraga.

Claudia P?rez Fuentes.

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Fuente: revista vivienda y decoraci?n de el mercurio 080406.
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Publicado por juancatepillan @ 11:37  | Art. 2006
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